05 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Lo logrado por el equipo de fútbol sala femenino de Burela es un éxito que costará tiempo valorar en su justa medida. Es la demostración de cómo un municipio de diez mil habitantes puede, con tesón y buen trabajo, medirse a poblaciones que le multiplican la población. Era David contra Goliat, y al final un tiro al poste impidió un empate y, quizás, quién sabe, disputar la final de la Copa de España. Pero eso no empaña, ni mucho menos, su triunfo.