Los calamares gigantes de Luarca asombran en Washington

daniel gayoso WASHINGTON

A MARIÑA

Los dos cefalópodos son el gran reclamo del Museo de Historia Natural

05 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Millones de turistas viajan cada año a Washington, la capital de Estados Unidos, atraídos por la Casa Blanca, el Capitolio o los prestigiosos museos que caracterizan esta ciudad. Uno de ellos, el conocido Museo de Historia Natural, celebra esta semana el aniversario de dos elementos con sello asturiano, dos calamares gigantes de la colección que el Cepesma tiene en Luarca.

Desde el pasado 12 de julio de 2008, esta pareja de cefalópodos cedidos por la Coordinadora para el estudio y protección de las Especies Marinas (Cepesma) a la Fundación Smithsonian se han convertido en uno de los grandes atractivos del centro, considerado el más importante del mundo en aspectos naturales. De hecho, los carteles que promocionan el museo por todo Washington lo hacen con la foto de uno de los calamares gigantes expuestos.

Los museos en la capital norteamericana son gratuitos, lo que se traduce en grandes colas para acceder a estos edificios llenos de impactantes y sorprendentes objetos relacionados, por ejemplo, con la temática espacial o marina.

Precisamente el mundo del mar es uno de los grandes ganchos del Museo de Historia Natural de Washington, que presenta con protagonistas a una pareja de calamares gigantes de Luarca. Concretamente, una hembra de 11 metros y 137 kilos y un macho de 7 metros y 60 kilos. Miles de personas se maravillan diariamente con ambos ejemplares, los únicos que tiene la Fundación Smithsonian entre sus más de 160 millones de piezas.

Los niños son, principalmente, los que más sorpresa muestran ante las dos urnas que guardan los cefalópodos. Los observan, fotografían y, sobre todo, se preguntan cómo actuarán este tipo de animales en libertad. A pesar de ello, muy pocos conocen el proceso que se llevó a cabo para realizar su transporte entre Luarca y Washington.

Un avión militar fue el encargado de recorrer los 7.000 kilómetros que separan ambos lugares y dejar las urnas de los calamares en perfecto estado, urnas en las que se introdujo un líquido de conservación ideado por la NASA para garantizar el mantenimiento de los cefalópodos.

El proceso de cesión se había gestado meses antes, cuando un grupo de científicos americanos se habían interesado años atrás en poseer algún ejemplar, ya que ellos no eran capaces de conservar ninguno en buenas condiciones. Tras visitar el Cepesma, lograron un acuerdo con el responsable de la coordinadora animal. «Ellos tenían un calamar gigante, pero decidieron retirarlo de la exposición debido a su mal estado, les daba vergüenza», explica Luis Laria, presidente del Cepesma.

Satisfacción del Cepesma

Para el Laria, la expectación que levantan los calamares en tierras americanas supone una gran satisfacción para el Cepesma. «Somos conocedores de la curiosidad que levantan los cefalópodos en Washington, y por ello estamos muy contentos. Muchas personas, además, llegan al Museo del Calamar Gigante de Luarca tras haber estado en Washington visitando los dos ejemplares, y viceversa», comenta el responsable del Cepesma.

El convenio firmado entre el Smithsonian y el Cepesma, de cinco años de duración, reportará al organismo de Luarca unos 50.000 euros, dinero destinado a investigación y desarrollo. Tras tres años de fructífera relación, ya se piensa en prorrogar el contrato.