Antes de adentrarse en la parcela técnica, donde logró dos ascensos a División de Plata con el Jaén y el Andújar, Quique García fue jugador de élite durante años y llegó a vestir la camiseta de la selección española.
-«Jugué en tres equipos: Jaén FS, con diferentes patrocinadores, Caja Segovia (2 temporadas) y Playas de Castellón (1 temporada). En Segovia coincidí con Daniel Ibáñez, Orol, Elías, César..., y en Castellón, con más jugadores de renombre como Vicentín, Ferreira, Cecilio, Adeva, Javi Matías... También he tenido la suerte de ser internacional en la dos federaciones, con la antigua de fútbol sala y después cuando ya pertenecimos a la federación española de fútbol. Me siento muy satisfecho de mi trayectoria como jugador y un privilegiado por haber tenido la oportunidad de jugar al lado de futbolistas con tanta calidad y carisma».
-¿Y cómo era dentro de la cancha?
-Igual que ahora como técnico. Creo que era un jugador entregado, que lo daba todo en la pista y muy exigente conmigo mismo. Un jugador de equipo y un tío de raza.
-¿Es más fácil entrenar habiendo sido jugador de élite?
-Sí, la verdad es que sí. Tienes que actualizarte y formarte, aprender muchas cosas nuevas, pero sí es cierto que el que ha sido jugador siempre lleva algo de ventaja sobre el entrenador que no lo ha sido.