Es extrañísimo. Una desaparición, la de Enrique Bolívar Díaz Pardo, a la que nadie encuentra una razón lógica. Un hombre apreciado en su pequeña aldea de Fontepresa, entre Mondoñedo y Abadín, al pie de la autovía. Un paisano bueno.
Le han buscado durante semanas. En vano. Ni siquiera se pueden hacer demasiadas cábalas porque nadie encuentra una pista mínima para ello. Sí, encontraron su bastón roto. Nada más. Luego levantó sospechas un coche que apareció quemado de manera intencionada el mismo día de su desaparición (cuatro horas después) y que pertenece a alguien vinculado con Abadín y con algún antecedente. Ahí se abrió una línea de investigación. Pero en realidad todas las hipótesis siguen abiertas.
Eso sí, el caso está bajo secreto de sumario en el Juzgado de Instrucción de Mondoñedo y la que investiga es la Unidad Orgánica de la Policía Judicial, bajo el mando de un juez, un tribunal o el propio ministerio fiscal. Es decir, puede haber detrás un delito.
En Fontepresa ningún vecino estará tranquilo hasta que se esclarezca esta desaparición. Son, en su mayor parte, mayores. Y este fin de semana se cumplen tres meses ya sin saber nada de Enrique Bolívar, un hombre que estaba en plenas facultades. Ninguna pregunta tiene respuesta por el momento, al menos que se sepa. La investigación sigue su marcha, seguramente dará resultado, más tarde o más temprano. Rastrear cada pista, cada movimiento, las grabaciones, los teléfonos móviles, todo eso lleva tiempo.