En una semana los contagios han pasado de 65,1 a 82,9 casos por 100.000 habitantes
29 nov 2025 . Actualizado a las 12:36 h.Cuando digo sistema me refiero al Sistema Nacional de Salud repartidas sus competencias y responsabilidades por el Estado de las Autonomías. Cuando digo gripe me refiero a enfermedad contagiosa epidémica causada por la cepa dominante que en estos momentos para Europa es la H3N2, que se distingue por provocar un incremento rápido de los contagios. En solo una semana, los contagios han pasado de 65,1 a 82,9 casos por 100.000 habitantes, y la positividad en pruebas se ha disparado al 17,3%.
¿ Acaso es una sorpresa? Nunca debe serlo. Disponemos de un veterano organismo oficial. La OMS que controla y advierte. En España el Sistema de Vigilancia para las infecciones respiratorias agudas gestionado por el Instituto Carlos III que se coordina e informa con el Ministerio de Sanidad y que a su vez intercambia datos epidemiológicos con la red de médicos centinelas que actúan en atención primaria. La temporada de virus respiratorios está mostrando un comportamiento atípico y los médicos avisan de que la gripe se adelanta un mes y que su incidencia ya crece.
¿Está funcionando el sistema que garantiza el derecho a la salud mediante la prevención y el tratamiento de la enfermedad? Siempre depende de tres instrumentos. El aviso en cada Comunidad Autónoma por los organismos epidemiológicos que deben alertar al modelo asistencial. La puesta en escena del programa que busque la eficiencia de lograr vacunar a la población lo antes posible. La disponibilidad de los recursos en atención primaria y hospitalaria para recibir a los usuarios enfermos, sin plétoras y menos aun con listas de espera, por carencias en la política de recursos humanos.
Claro que el sistema lleva tiempo gripado. Las plantillas de facultativos tanto en atención primaria como especializada sufren una crisis de ausencias sobre las que se derraman ríos de tinta y reuniones en despachos dónde prima la burocracia pero falta la resolución desde antes que se haya declarado la presente epidemia. Por lo tanto soy muy pesimista en cuanto a las consecuencias entre demandas y capacidad resolutiva de tales derechos, y por tanto con la adaptación inmediata del sistema a la realidad anunciada en toda Europa. A estas alturas y desde el primero de octubre ya debería estar vacunada toda la población susceptible de padecer los efectos del virus. A estas alturas deberíamos disponer de los equipos humanos previstos y aumentados en los Centros de Salud que son la primera línea del combate contra la enfermedad que a buen seguro va a causar muchas bajas.
Aprovecho una vez más para señalar algo que disfruté en mi etapa de Director Médico en el Occidente de Asturias. La participación reglada y continuada de los ayuntamientos en foros -sindicatos. concejales, sanitarios- para hacer seguimiento del estado funcional del propio sistema de salud comarcal con cifras y disponibilidades o necesidades para actuar antes de la plétora. Pero es que en mi querida provincia de Mondoñedo solo parece ser importante esa chimenea de ALCOA y lo que cuentan los liberados sindicales de la factoría aluminera. Por cierto, ahora embarcados en hacer crecer una peligrosa balsa de lodos rojos o esa insistencia en regresar al pasado, es decir aquel modelo de Alúmina Aluminio dependiente del INI con esa seguridad laboral que da ser casi funcionario en vez de trabajador por cuenta ajena en una multinacional que prioriza las cuentas de resultados económicos.
Desde mi posición de miembro ciudadano militante en la sociedad civil, sigo defendiendo el derecho a la salud como el primero de los derechos sociales que contiene la Constitución de 1978.
* Pablo Mosquera. Médico. Ex director médico del Occidente de Asturias y ex director gerente del Hospital de la Costa en Burela.