Uno de los pocos carpinteros que quedan en Viveiro: «Dá pena non ter a quen ensinarlle o oficio»
VIVEIRO
Alfonso López, profesional de 50 años de edad, regenta el taller situado junto a la estación del tren
22 oct 2025 . Actualizado a las 11:05 h.Pegado a las vías de la estación de ferrocarril, en la antigua nave de cocheras del tren, resiste uno de los pocos talleres de carpintería de madera que quedan en Viveiro, Carpintería Lenez. Su carpintero y gerente es desde hace 13 años Alfonso López Dovale, natural de la parroquia de Cabanas, en O Vicedo, que día tras día lucha, y a la vez disfruta, entre trinchas, martillos, taladros, atornilladores, cepillos o sierras de calar, manteniendo vivo un oficio tradicional que, pese a continuar siendo muy necesario, pasa desapercibido para muchos. Sobre todo en una época en la que prima el consumismo, el usar y tirar. «Moitas multinacionais venden nos seus anuncios a historia de: ‘Lo hace usted mismo’, pero moita xente acaba estragando o material. E como non cho cambian, hai que comprar outro, e unha obra que ía custar pouco hai que facela dúas veces», razona Alfonso.
«Teño unha clientela moi variada. Desde rapaces que se independizan e necesitan un taboleiro para unha mesa a un velliño que vén co bastón para que lle vaia mirar unha porta que arrastra», Alfonso López Dovale, carpintero
Con todo, reconoce que en medio de esa vorágine de consumo todavía hay bastante gente que aprecia la calidad y los trabajos de madera bien hechos, con materiales nobles como castaño o carballo, que perduran en el tiempo y tienen el encanto de ser únicos y no fabricados en serie. «Un moble feito tráelo de calquera sitio, pero reparar non repara calquera», abunda. Y como buen profesional, Alfonso tanto fabrica muebles para una cocina, como crea un armario, arregla una bisagra, corta y cantea un tablero o restaura la caja de un reloj antiguo. A mayores también prepara palés, jaulas o arcones para empresas auxiliares de Alcoa. «Non dou abasto. Teño que dicir 'non' a algúns encargos porque traballo hai moito e non dou feito», comenta un carpintero que atiende clientes entre Ortigueira y Ribadeo. «Xa non queda ninguén que faga destas cousas, e é unha pena non ter a quen ensinarlle o oficio e deixarlle o negocio porque non hai relevo», cuenta un hombre que recuerda con cariño que aprendió el oficio en la antigua Escola Taller de Viveiro «con Juan do Goio e Luis». Después trabajó en la carpintería que dirige y en la que también trabaja, como autónoma, una administrativa.
El Camiño da Estación, una pista llena de socavones y con coches atravesados
Denuncia Alfonso López que hay camiones con material que no pueden acceder a su carpintería debido al pésimo estado en que está el Camiño da Estación. Socavones, coches aparcados en línea amarilla o ante su vado son «el pan nuestro de cada día» en una zona de servicio situada junto a los andenes de la estación de Feve.