Pongamos que tengo unos exteriores jugones y con muy buena mano. Pongamos que tengo unos interiores que tampoco se cortan. Pongamos que dispongo de cinco jugadores abiertos, los cinco con buena mano, los cinco capaces de atacar uno contra uno de cara. Pongamos que con un movimiento tan sencillo como un bloqueo ciego de grande a pequeño te creo un problema: si tu defensor grande ayuda, mi atacante grande ya está abierto para buscar un tiro liberado; si ayudas desde el lado débil, pase skip (de lado a lado) y tiro liberado...
Más defensa, más defensa, se comentaba en la grada. Pero ¿cómo los defiendo? ¿Y una zona? ¿Es que meten? Sí. ¿Los esperamos de cara, tenemos más claras las rotaciones, elegimos nosotros dónde ponemos nuestros puntos más débiles?... ¡Puñooo, puñooo! Se desespera Moncho en el banco, tras un mate de Rafa Luz ¿Allá viene la match up? Primer pase de Manresa y Giannopoulos clava un triple liberado desde la esquina ¿Dónde estaba nuestro grande? Segunda posesión y nuevo triple, esta vez desde la otra esquina. Cambiamos a los grandes, fuera Nick y Mike y dentro Mario y Oriol. Ajustamos mejor y llegan nuestros grandes a puntear tiros a las esquinas y llegan sus errores... Pero se aprovechan de que nuestros grandes están lejos del aro, rebotean y meten varios triples.
Un rival muy incómodo, igual que el Canarias, para un Obra en construcción y que recuerda al que le costó arrancar hace dos años, pero que progresaba semana a semana. Hay que darle tiempo.