El Obra ejecutó a la perfección el plan diseñado por Moncho y sus ayudantes para derrotar al Barcelona. Construyó la victoria bajo unas premisas muy claras: no conceder segundas opciones, no perder balones y no permitir jugar al rival al ritmo que más le convenía. Cortocircuitó el ataque del Barcelona cambiando en todos los bloqueos directos y ayudando en los balones interiores.
El rival solo fue capaz de responder en los primeros ataques del partido, rotando bien el balón y encontrando posiciones cómodas de tiro, hasta que el Obra ajustó definitivamente su defensa. En ataque jugó con el cansancio físico del Barcelona, que venía de jugar Euroliga en Belgrado 48 horas antes. Atacó desde posiciones exteriores buscando siempre el camino al aro, obligando a los jugadores visitantes a un esfuerzo extra defensivo, de hecho solo lanzó siete triples en toda la primera parte, y alargó todo lo que pudo las posesiones.
Castigó a Navarro obligándole a recorrer muchos metros persiguiendo a Dewar y a Corbacho. Presionó a sus bases en toda la pista y consiguió que los interiores del Barcelona sufriesen en cada rebote.
El Obradoiro Río Natura Monbus maduró el partido para rematarlo a partir del tercer cuarto y regalar a los incondicionales de Sar una mágica victoria.