El Obradoiro no pudo con las rachas aragonesas

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa LA VOZ

ANDAR MIUDIÑO

ACB

Los triplistas del Zaragoza no dieron opción

17 mar 2014 . Actualizado a las 09:52 h.

El Príncipe Felipe seguirá, una campaña más, entre las canchas que se le resisten al Obradoiro en la ACB. Y, como en las dos anteriores visitas, el conjunto aragonés acabó llevándose el triunfo con cierta suficiencia, 85-58, un marcador capicúa. Hizo valer sus rachas desde la larga distancia cada vez que el rival quería subirse a la ola buena.

El partido arrancó con equilibrio durante cuatro minutos en los que el Obra, serio en el rebote, parecía marcar el ritmo. Pero fue un espejismo, porque después de anotar un parcial 7-10, el colectivo de Moncho Fernández encajó un 20-4 para cerrar el primer acto trece abajo, 27-14. En ese momento el CAI totalizaba ya cinco triples repartidos entre cuatro jugadores.

A partir de ahí el duelo se movió a tirones. Como en el ciclismo, el Obradoiro hizo el chicle para tratar de meterse en la escapada buena. Con las rotaciones, incluido el debut de Peterson, y con una mayor agresividad defensiva, que le valió entrar en bonus en el ecuador del segundo acto, llegó a ponerse a solo seis puntos. Y contestaron los maños con otro arreón, 11-2, ahora cargando más el juego interior. Al descanso se llegó con un 43-35 con uno de esos triples inverosímiles de Corbacho, que reclamó falta y se ganó una advertencia de Hierrezuelo. Quizás el partido pueda ser interesante para estudiar las faltas que le pitan a Delas y las que pasan por alto sobre el alero balear, aprovechando que el triunfo aragonés fue incontestable.

Tras el paso por los vestuarios el Obra puso una marcha más en su juego. Anotó Delas, a continuación Rafa Luz añadió un triple de siete metros y a Peterson se le salió otro que hubiese supuesto el momentáneo empate en el marcador. Contestó Roll desde 6,75 metros y los locales ya no cedieron la iniciativa, liderados por la mejor versión de Tabu en la dirección de pista.

Los visitantes, sin Oriol Junyent, sin Durand Scott, sin Iñaki Sanz y con Peterson recién llegado, se quedaron ya sin capacidad de respuesta en los compases iniciales del último cuarto, en los que el perímetro maño volvió a castigar el aro con dos misiles de Rudez y otro de Roll. Con algo más de cuatro minutos por jugar, Moncho Fernández aprovechó para dar minutos a Albert Homs y a un cansado Peterson, para tratar de acelerar su adaptación.