El Obra inició anoche en Tenerife su proceso de adaptación a la nueva situación competitiva que le ha tocado vivir y que se alargará, como mínimo, hasta la recuperación de Txemi Urtasun o la incorporación del nuevo jugador que ya está buscando el club.
Aparte del indudable impacto emocional de la lesión de Alberto Corbacho, el equipo tendrá que buscar de algún otro modo los más de 12 puntos (casi tres triples y el mejor porcentaje de acierto desde los tiros libres de toda la liga) que aportaría el balear, de repetir los números de la última temporada que vistió la camiseta del Obra, y por lo visto durante el tiempo que estuvo en pista el pasado sábado, las prestaciones de Alberto prometían ser espectaculares.
Para el partido de ayer Moncho contaba con tres jugadores para cubrir los 80 minutos de juego de las posiciones del 2 y del 3. Se abren así nuevas posibilidades en la estructura de juego del equipo. Una de las opciones pasa por jugar con dos bases, o bien conceder alguna situación de juego del tres a Rosco Allen. Ambas se dieron en el partido de ayer. En cualquier caso parece claro que se intentará ralentizar el ritmo de juego para tratar de competir siempre por debajo de los 70-75 puntos a base de un trabajo defensivo a toda pista en varias situaciones de partido y de cargar con contundencia el rebote ofensivo consiguiendo, además, frenar la anotación en transición rápida del rival que tanto daño hizo contra Baskonia.
Las otras claves que marcarán los próximos partidos serán la presencia en pista de la única gran amenaza de tres ahora mismo en el equipo (Bendzius jugó casi 37 minutos), y el fantástico rendimiento de Whittington, no solo aportando puntos y rebotes sino aguantando las defensas de cambio en el primer tiempo.
Mantener estos aspectos positivos y mejorar la dirección de juego desde el base serán imprescindibles para conseguir la primera victoria mañana contra Estudiantes.