
Llull y Rudy Fernández se adueñaron del partido en el tramo decisivo
21 oct 2019 . Actualizado a las 21:46 h.El Monbus Obradoiro completó un partido muy notable, pleno de coraje. Pero no le bastó ante un Real Madrid que tuvo que recurrir en los minutos finales a Llull y Rudy Fernández, después de que los locales equilibrasen una contienda que llegaron a perder de trece. Al final, 76-83.
El partido no empezó bien para el conjunto santiagués. En el primer ataque los visitantes dispusieron de tres intentos, gracias a dos rebotes ofensivos. El tercero llevó el sello de Carroll desde detrás de la línea de 6,75 metros.
El colectivo de Moncho Fernández pasó un primer momento de peligro porque, si bien contestó Álvaro Muñoz con otro triple, los merengues se pusieron seis arriba haciendo valer la superioridad de Tavares en la pintura.
Kravic fue el mejor antídoto ante el gigante de Cabo Verde. Con su movilidad, buscando el aro con valentía, forzó dos personales casi seguidas y llevó al techo del Madrid al banquillo. Tampoco fue un problema mayor para Laso, que dio entrada a Jordan Mickey. Y aun tenía a su lado a Randolph.
Tras neutralizar la primera escapada, el Obradoiro encontró sus mejores minutos, muy consistentes en los dos lados de la cancha y cerró el primer acto cuatro arriba con un triple.
El segundo arrancó con un enganchón de dos pacifistas, De Zeeuw y Carroll. A Conde le dio un ataque de árbitro y sacó una doble técnica. Minutos antes no había sido igual de valiente con las ostensibles protestas de Campazzo.
El partido se le torció al Obradoiro por dos frentes. En el Real Madrid puede aparecer el talento individual en cualquier momento. Le tocó a Laprovittola, autor de catorce puntos en esos diez minutos. El otro frente fue el arbitral. A falta de 7:24 los locales ya llevaban cuatro faltas. Fueron nueve faltas contra cinco, doce tiros libres contra tres para llegar al intermedio con un 37-44.
Ante otro rival probablemente la historia hubiese sido distinta, porque el Obradoiro volvió enchufado de los vestuarios. Sobre todo Mike Daum, que clavó un par de triples. Y Kravic, que bailó ante Tavares una canasta muy celebrada. Llegó a ponerse a cuatro y tuvo un triple para acercarse más. Replicó el adversario con un rebote y una transición rápida. Y Deck, uno de esos jugadores que parece que no está pero que suma y suma, lideró otra escapada: 52-65. El Obra consiguió rebajar la diferencia, 57-65, con los puntos de Kravic y Brodziansky cerca del aro. Faltaba la columna exterior para ayudar. Magee no tenía el día, Vasileiadis fue baja de última hora y solo Muñoz auxiliaba desde lejos .
El último cuarto fue el de la emotividad. Empezó con un canastón de Daum que incendió Sar. El Obra, mucho más acertado en el rebote en los dos lados, comenzó a recortar. Laso optó por juntar a Laprovittola, Rudy Fernández y Llull. Llegó a ponerse dos arriba con un triple de Brodziansky, 73-71. Y de nuevo el Madrid recurrió al talento individual, esta vez de Llull para coger una renta de cinco a falta de 2:35 y obligar a Moncho Fernández a pedir tiempo. El Madrid apretó en defensa, Rudy clavó un triple y cercenó la ilusiones de un Sar que soñó hasta el minuto 38.
Ficha técnica
Obradoiro 76: Calloway (8), Muñoz (6), Czerapowicz (5), De Zeeuw (4) y Kravic (19) -cinco inicial-. Pozas, Navarro, Brodziansky (10), Magee (9) y Daum (15).
Real Madrid 83: Campazzo (14), Carroll (7), Taylor (2), Tavares (6) y Garuba (3) -cinco inicial-. Rudy Fernández (3), Llull (9), Causeur (8), Laprovittola (14), Randolph (5), Deck (8) y Mickey (4).