La defensa y la fe

Rivera Mozan

ANDAR MIUDIÑO

Borja B. Hojas

16 abr 2022 . Actualizado a las 23:25 h.

De inicio el Obradoiro se encontraba como pez en el agua en ataque generando y anotando de diferentes formas durante los primeros catorce segundos de la posesión frente a un rival como el Burgos que cuenta con una dura defensa, como ya hizo frente al Joventut. Esto era muy buena señal para los nuestros. En defensa se controlaba perfectamente el perímetro rival, que es su gran amenaza. El plan anti Benite, con cambios en los bloqueos para no permitirle hacer gala de su tiro de tres puntos y obligarlo a ir hacia la pintura, donde no se encuentra tan cómodo a la hora de finalizar, funcionaba en su conjunto. El único pero en esta primera mitad fue la concesión de demasiados rebotes de ataque al rival.

El escenario inicial de la segunda parte fue sin duda el momento más crítico del partido, cuando Benite, en plan escapista, sacó a relucir su mejor versión como tirador y se encendieron las alarmas en la defensa del Obradoiro. Eso sí, en ataque los compostelanos seguían teniendo muy claro el juego a realizar y, salvo en alguna pérdida de balón absurda, este se cuidaba como oro en paño. Controlada perfectamente esa salida repleta de energía y acierto de los locales, estos lograban aferrarse al partido básicamente debido a un inspirado Eddie y a un par de errores en la defensa de bloqueos indirectos, fruto de falta de atención por nuestra parte. Pero, por una vez, en un nuevo final apretado, los nuestros supieron vencer las adversidades. Gran victoria fundamentada en una excelente estrategia defensiva, un saber estar y una gran fe.