El Monbus Obradoiro aboca su reválida más exigente tras las bajas de Huskic y Lundqvist

ANDAR MIUDIÑO

SANDRA ALONSO

Epi ha tenido que acoplar a Kravic y Speight, jugadores contrastados pero de otro perfil, para suplir a dos piezas diferenciales en su proyecto de partida

23 dic 2025 . Actualizado a las 21:30 h.

Goran Huskic y Olle Lundqvist serán las grandes ausencias del Monbus Obradoiro en el derbi y en lo que resta de temporada. Epi ha tenido que buscar relevo para dos jugadores diferentes y diferenciales, llamados a ser piezas maestras en el equipo por su talento. Los dos fueron determinantes en el ascenso del Leyma Coruña a la ACB hace dos años, a las órdenes del técnico burgalés, y ahora les tocará ver los toros desde la barrera.

El pívot se lesionó en la primera jornada, en el primer cuarto, en Menorca. El exterior sueco se perdió los cuatro primeros partidos por un percance en el hombro. En su estreno en la Liga, en la pista del Estudiantes, ya se hizo notar su aportación: once puntos, dos rebotes y una asistencia. Frente al Fibwi Mallorca, en Sar, se echó el equipo a las espaldas en el tercer cuarto, cuando los baleares amenazaban con escaparse.

El percance que sufrió en pretemporada en el hombro derecho, unido a los problemas que ya había tenido en campañas anteriores en el izquierdo y que lo llevaron a pasar por el quirófano, llevó al club a acometer el fichaje de Micah Speight haciendo suyo el refrán de que «más vale prevenir que lamentar», aprovechando que se presentaba un oportunidad después de que rescindiese su contrato en Granada. Y acertó, a pesar de que el hombro estaba aguantando bien. Se rompió el tendón rotuliano, un contratiempo más grave.

Lundqvist responde a un perfil de los que escasean, porque son muy pocos los jugadores que pueden manejarse en los tres puestos del perímetro con naturalidad, sin forzar. Speight es un base puro, buen conocedor de la categoría. Llegó en el mejor momento de juego del equipo y el propio Epi reconoció que se le planteaba el reto de incardinarlo en el colectivo. Fue un fichaje preventivo, incluso se hubiese podido cuestionar su idoneidad. Las circunstancias lo han convertido en un acierto. Al americano le toca ahora asumir más responsabilidades y más minutos.

Con Huskic el Obradoiro ha perdido a otro jugador de talento, otro perfil de los que hay pocos, el de un pívot con una gran visión para repartir juego desde el poste alto. Al club le correspondió buscar un sustituto en el peor momento de mercado, con las grandes ligas europeas recién iniciadas. Y se decantó por Kravic, conocedor de la categoría y también con pasado en Sar.

Epi ha tenido que acoplar al pívot serbio y al base americano, dos relevos de corte distinto. Y este domingo el equipo encara su reválida más exigente desde la obligada remodelación por las bajas. El Leyma comparecerá en Sar con cartel de invicto.