EL PALOMAR
07 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.HAY GENTE «PA'' TÓ». Muchos eran los eventos festivos que la comarca celebraba el pasado fin de semana. Pero a pesar de ello, hubo personal suficiente para todos ellos y tanto en el desembarco vikingo de Catoira como el Albariño de Cambados se dieron cita varios miles de personas con ganas de juerga. Los más atrevidos incluso se desdoblaron y, no queriendo perderse ni una, sacaron sus últimas fuerzas y se desplazaron de Cambados a Catoira o de Catoira a Cambados. Para que luego hablen de las ganas de fiesta de la gente del sur. UNOS TINTO Y OTROS BLANCO. Y no sólo distintas modalidades de caldo, sino también distintas maneras de disfrutarlo. En el Baixo Ulla lo tradicional es tomar vino tinto y tomarlo no sólo a través del paladar, sino también por medio de la indumentaria. En la localidad cambadesa, sin embargo, les gusta más el blanco y, no sé si por la escasez de las últimas cosechas, prefieren que no se derrame ni gota. EL PROTOCOLO MANDA. Por ello a pesar del sofocante calor del mediodía arousano, los cabaleiros de la orden del Albariño tuvieron que soportar estoicamente sus pesadas capas. Muy majos ellos, los nuevos cabaleiros no sólo no dieron ni un ¡ay!, sino que derrocharon simpatía allí por donde pasaron. Silvia Jato, elegantísima, y Nancho Novo, impecable con traje negro y corbata blanca, supieron ganarse al público que se arremolinaba para verlos. Acompañados por otros ilustres personajes, como el presidente da Xunta, Manuel Fraga, y el alcalde de la villa, Cores Tourís, los nuevos cabaleiros del Albariño recorrieron las calles cambadesas en un solemne desfile entre la Praza do Concello y la Praza de Fefiñáns. Y como no está bien olvidarse de aquellos que colaboran para que todo transcurra sin incidentes, hay que destacar la labor de los agentes de la Policía Local y de Protección Civil, que con una excelente organización cubrieron todo el trayecto por el que debía discurrir la comitiva.