CICLISMO El vilagarciano evalúa su poderío en el campeonato mundial sub-23 de ruta que se disputa en Francia Abraham Olano, Óscar Freire, Laurent Jalabert, Erik Zabel y Chris Boardman andan por allí cerca. Como a Gustavo César Veloso, la llamada del campeonato del mundo de ciclismo los llevó hasta una localidad francesa llamada Plouay. El vilagarciano está en el penúltimo curso _le quedan dos años en categoría sub-23_ y hoy evalúa su poderío en la prueba de ruta. Al margen de lo que pueda acontecer, esta temporada será inolvidable para él. Su mayor éxito fue haber conseguido una de las cinco plazas en la selección. Es su día más grande pero, a la vista de lo que fue capaz de hacer, cualquier cosa es posible.
12 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.FERNANDO SALGADO VILAGARCÍA Mientras que en una prueba por etapas el margen de sorpresa es menor, en una carrera de un día las posibilidades de que los pronósticos sean dinamitados aumentan considerablemente. El perfil de la etapa _sin grandes desniveles y con varios repechos_ encaja en las características de Gustavo César Veloso. El corredor del Santa Cruz-Martín Códax demostró en la Vuelta a Cataluña del Porvenir y en la Subida al Naranco que no se achica y es capaz de mantener el temple en los grandes momentos. Esa es una característica que marca la diferencia. También dejó constancia de que llega al final de la temporada con mucho combustible en el depósito. Además de contar con reservas físicas, se presenta en el mundial marcando una línea ascendente en su rendimiento y pletórico de moral. Sabe que su cotización sufrió una importante revalorización en las últimas semanas y en la próxima temporada la bicicleta estará antes que los libros. Todo apunta a que, inicialmente, el papel del vilagarciano sea de apoyo. En la selección la referencia es David Arroyo, un toledano de su edad que es campeón de España. Israel Núñez (Cataluña), Constantino Zaballa (Cantabria) y Alejandro Valverde, de Murcia, completan el grupo. Los acontecimientos marcarán el guión a seguir. Gustavo César ya lo rompió ganando la última etapa de la Volta a Cataluña del Porvenir y clasificándose en el puesto vigesimosexto en la Subida al Naranco, una prueba en la que la mayor parte de los participantes eran profesionales. Es disciplinado, constante y trabajador, pero también ambicioso. Tuvo que aprender a andar para subirse después a la bicicleta y hoy es su gran día. Si se presentase la oportunidad, estaría dispuesto a seguir sorprendiendo.