La Tamara de los diez dedos

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | Los conciertos de A Xunqueira BANDA DE MÚSICA Con 19 años, una carrera que apadrinan Bertín Osborne y Rafael Farina, y el lastre de la Seisdedos, la sevillana se metió al público en el bolsillo al mejor estilo aznariano

11 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?urioso. Cuando el PP batió todos los récords de la derecha española y se hizo con una mayoría absoluta que nadie había vaticinado, allá por el 2000, el personal reaccionó mal, con sarpullido. La frase mágica -«oye, que yo no les he votado, ¿eh?»- se repetía como por ensalmo en cualquier conversación. Algo parecido ocurrió el domingo por la noche en el parque de A Xunqueira. «No, yo he venido porque a mi mujer le gusta». Cambien mujer por cualquier otro término que designe algún tipo de parentesco o relación -sobrina, novia, hija, cuñada, nieta, prima y sus correspondientes masculinos- y entenderán por qué la rotunda victoria de Tamara en las fiestas de San Roque tuvo un toque aznariano. Todos estaban allí, aunque por despiste. Claro, claro. El asunto es que, con o sin pretexto, pocas veces ha registrado A Xunqueira un lleno semejante. Puedo contarles, a modo de tribulación personal, que empleé todo el concierto, todo, en intentar que mis suegros, Vicenta y Tito, procedentes de la localidad guipuzcoana de Oñate, pudiesen encontrarse. Fue imposible. La idea de quedar a distintas horas frente al escenario concluyó en un rotundo fracaso. Lógico. El parque era un pajar en el que la única aguja estaba en las manos de una sevillana de 19 años y poderío en la voz. Desparpajo y solera La cita familiar fue un desastre, pero permitió a un servidor contemplar la actuación desde varias perspectivas. Lo que es la moza, no le pesa en absoluto su extrema juventud. Quizás el haber triunfado en un programa como Lluvia de estrellas , a las órdenes de un tipo de la catadura de Bertín Osborne, aporte arrestos más que suficientes como para devorar un tiburón a dentelladas. Frente a semejante experiencia, exponerse al escrutinio de miles de personas debe de ser poco más que una juerga entre amigos. ¿En qué lugar reside el tirón de la nieta de Rafael Farina? Seguramente en su garganta, capaz de dibujar el bolero más exigente y provocar respeto en escépticos como el que escribe. Por lo demás, cada uno tendrá sus razones.