Morir matando

AROUSA

AREOSO | O |

03 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

YA he escrito alguna vez que cada uno tiene derecho a morirse como quiera, y si quiere hacerlo fumando, allá él. ¿Que la curación de sus males se la financiamos entre todos a cuenta de la Seguridad Social?, también es cierto, pero si está en juego la libertad del individuo, yo me quedo con lo segundo. Pues esa misma máxima apelo a la hora de asumir responsabilidades. Leo que la Audiencia de Barcelona acaba de absolver a la antigua tabaquera Altadis tras una demanda de un familiar de un fumador que murió de cáncer del pulmón tras dos décadas de hábito. No me atrevo a entrar en el meollo del asunto -fundamentos jurídicos, jurisprudencia, etc- pero, el sentido común me dice que no se puede culpar a una empresa de matarte cuando nadie te obligó a comprar. Siempre me pareció que las sentencias que ya ha habido contra tabaqueras por casos similares van contra el sentido común, aunque los razonamientos jurídicos y el más común de los sentidos no hablan el mismo idioma. El tabaco es malo para la salud y eso lo sabemos incluso antes de que lo escribiesen en las cajetillas. Y que no me vengan con que somos «víctimas» de la publicidad, la ignorancia o la presión social. El libre albedrío existe, afortunadamente.