Somos bárbaros, pese a todo

AROUSA

AREOSO | O |

08 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

TRES HERIDOS de carácter leve, no hubo que lamentar daños mayores. No es el balance de un accidente de tráfico, sino el resultado final de una de las jornadas de San Fermín. Y le llaman fiestas. Pues menos mal. Algunos siguen celebrando peleas de gallos y de perros, pero en nocturnidad, porque al menos en algo hemos avanzado y oficialmente están prohibidas. Lo mismo que esa costumbre tan curiosa y divertida en algunas tierras de Castilla de tirar cabras desde un campanario. Lo de los toros, en cambio, está reconocido como fiesta nacional y sale en todas las emisoras de radio y cadenas de televisión. Dicen algunos que porque es arte. Otros le llaman arte a exponer en un museo un retrete sucio. Me contaban ayer que en una procesión del Carmen que el cura no quería celebrar porque pasaba por delante de una playa con mujeres en biquini, los marineros dejaron al cura en tierra y se llevaron la virgen. Lo que importa es la imagen, símbolo de tradiciones paganas que la Iglesia no fue capaz de erradicar. Los romanos quisieron civilizarnos, pero ¡qué va! Seguimos siendo bárbaros.