A cara de perro

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

CON GOTAS

15 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

TRAVELOS de peineta, niñatas devoradoras de futbolistas y toreros, friquis de medio pelo, amantes de tres al cuarto y del cuarto al quinto, rollos, líos, desmadres, culebreos, cuernos, insultos, juramentos en arameo. Veo la caja tonta y no puedo dejar de felicitar a ese gran desvelador de la condición humana que es Javier Sardá. Gracias a su circo de monstruos, el genio catalán reescribe cada noche la historia de la televisión en este país. Sus personajes caseros colonizan todos los canales. La hipocresía al descubierto. Todos llevamos dentro un Boris y una Bermúdez, con nuestro precio tatuado en una nalga. La última es antológica. Sardá ofrece a su público comida para perros. Les faltó tiempo a tres fulanos para merendarse la lata de friskis. Él, claro, también la probó. Lo ha comprendido perfectamente. La humillación bien entendida comienza por uno mismo.