El deterioro de la gestión cultural

La Voz

AROUSA

La cosa política

20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?Qué puede haber movido a noventa personas, entre ellas los nombres más destacados del mundo cultural y artístico de la comarca, a dirigirse por escrito al alcalde de Vilagarcía? Más allá de la situación del técnico municipal de Cultura, Xabier Camba , integrante de Os Resentidos y Na Lúa, lo que esas noventa firmas plantean es su preocupación por el hecho de que ese mundo cultural fecundo se haya quedado sin interlocutor alguno en el Concello. ¿Cómo ha llegado la capital arousana a tal punto de conflicto en la gestión cultural? Las respuestas exigen un recorrido que se remonta al tiempo en el que el BNG abandonaba aquel gobierno tripartito que permitió a Javier Gago estrenarse en el mando municipal. No pocos opinan que el último concejal de Cultura que realmente ha conocido Vilagarcía fue el nacionalista Carlos Méndez . De su mano llegó precisamente Xabier Camba. Juntos sentaron las bases de la rica realidad cultural de la que hoy disfruta la ciudad. Curiosamente, todos los nombramientos de ediles responsables de Cultura desde que Méndez dejó Ravella coinciden en un aspecto: su escaso interés y menor vocación hacia el núcleo duro de la labor cultural. Ramona Castaño llevó a cabo una meritoria gestión en el ámbito de Muller, con la creación de una red de asociaciones de mujeres de primera categoría, sin apenas comparación en Galicia. Poca cosa por lo que respecta a la vida cultural, pero al fin y al cabo, y aunque sí hubo diferencias y tensiones, su etapa se cerró sin mayores conflictos. Mientras, el peso del área descansaba fundamentalmente en Camba. Son los años en los que la casa da cultura de Vilagarcía se consolida como una de las salas de referencia del teatro gallego. El deterioro de la gestión en la concejalía coincide con la llegada de Araújo. El actual concejal se ha consagrado con éxito no exento de polémica y ciertos factores inquietantes -algunas voces del mundillo comienzan a aventurar que tal vez Pérez Vallejo no haya sido por completo ajeno a las fiestas de este año- a la organización de festejos y a la promoción turística. Pero su departamento está sumido en un continuo desorden. El último ejemplo, el viernes, con el pase para escolares del musical En nombre de la Infanta Carlota . Hasta el auditorio acudieron más chavales de los que admite el aforo. Nadie lo había previsto y se desató un pequeño caos, que no es el primero y seguramente tampoco será el último. El equipo de proyección La falta de previsión afecta a muchos ámbitos. Otro ejemplo. Durante un tiempo, los responsables de los extintos Minicines V reservaron el equipo completo de proyección, incluyendo la pantalla, por si fuese posible su permanencia en Vilagarcía. El Concello dejó pasar la oportunidad de adquirir un elemento muy interesante para su patrimonio, que a la postre fue vendido por el módico precio de seis mil euros. No le hubiese venido mal al cine club Ádega, al que, por cierto, se le prometió una sala de proyección en el auditorio. Los sorprendidos miembros de la histórica entidad vilagarciana sólo se enteraron de que tal sala no existía cuando se inauguró el célebre edificio de Portela. Es decir, cuando ya era tarde. Más ejemplos. Cultura ha sido incapaz de recuperar la Feira do Libro, de la que sí difrutan las siete ciudades. El evento se perdió en 1998, al rechazar el Concello una petición de subvención de 300.000 pesetas por parte de la Federación de Libreiros. Hay otras coincidencias. Así, al poco de desembarcar Araújo en Cultura se inicia el progresivo aislamiento de Camba. Nadie que haya trabajado codo con codo con él dirá que su carácter es fácil, y eso lo saben Méndez y Castaño. Pero nadie discute su capacidad, preparación y entrega a su labor. «Este tío é un fenómeno, con iso xa cho digo todo», apunta un ex concejal del PSOE con el que colaboró cuando los socialistas gobernaban Vilanova. Esta misma semana, el alcalde, Javier Gago, niega que se le hayan retirado competencias. Poco antes, el 6 de octubre, el propio regidor contestaba por escrito a una pregunta del BNG sobre la situación del técnico de Cultura: «Realiza funcións propias do seu propio posto de traballo [...] programación cultural, informes sobre actividades, valoración de propostas, etcétera, etcétera, e todas as que o responsable da concellería lle asigna». Pues bien, ya en el 2002, y teóricamente a petición del concejal, Gago especificaba las tareas asignadas al personal de la concejalía. A saber, «a relación de asuntos a incluir semanalmente na sesión da comisión de goberno será fixada polo concelleiro, asistido do técnico [...] O martes de cada semana, o técnico de Cultura deberá comprobar no negociado de actas os asuntos que se aprobaron, coa finalidade de dictar as instruccións que correspondan aos auxiliares administrativos». También «a relación de asuntos diarios deberá ser recibida e asinada polo técnico, quen entregará aos auxiliares os asuntos de trámite, e os de relevancia ou que necesiten toma de decisións, deberá poñelos en coñecemento do concelleiro, coa finalidade de que acorde o oportuno». Ni programación, ni informes, ni valoraciones, sólo transmisión de instrucciones a administrativos. En esto se han quedado las competencias reales de Camba, bagaje que semeja un tanto escaso. Sugerencias para firmar A todo esto, el Concello sí parece haber reaccionado a la carta rubricada por las noventa firmas. Un miembro de una asociación de vecinos asegura que desde Ravella «suxeriron que escribísemos un escrito e o asinásemos para respaldar a Roberto Araújo». El gobierno local respondería así a la, en palabras del alcalde, «lógica preocupación» de los artistas por el estado que atraviesa la concejalía. Una maniobra que pretendería enfrentar al movimiento vecinal con el mundo cultural para salvaguardar a Araújo. Las consecuencias pueden resultar tan absurdas como imprevisibles.