?n total de 36 países industrializados firmaron en 1997 el protocolo de Kioto para la protección del medio ambiente. El documento tenía como principal objetivo la reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero un 5,2% respecto a los niveles registrados en 1990. Controlar y restringir las emisiones de estos gases es vital, ya que se acumulan en la atmósfera y favorecen que la radiación solar y el calor de la Tierra no se disipen hacia el espacio exterior, lo que ocasiona que aumente la temperatura global del planeta. El papel forestal Los bosques se han convertido en un importante componente de las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, debido a su habilidad para absorber dióxido carbono de la atmósfera. Es por ello que algunos países proponen que el carbono capturado a través de actividades forestales tenga el mismo valor y cuente tanto como el que se deja de emitir al reducir las emanaciones de la actividad industrial. Así, convierten los bosques en moneda de cambio para no reducir las emisiones que producen sus industrias.