ENTRE LÍNEAS
27 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LAS COSAS no son siempre lo que parecen. Vamos, que normalmente las apariencias no es que engañen, es que mienten como bellacas. Por eso conviene no fiarse. Les pongo un ejemplo. El restaurante Musgo. Fue una discoteca. Allí volví yo a escuchar las canciones de Camilo Sesto. Todavía parece una discoteca, pero ya nadie mueve el esqueleto dentro. Ahora es un restaurante, aunque no hay ningún signo externo que nos lo indique. Sin embargo, el local ha sido reacondicionado con éxito y la cocina es más que buena. Excelente, la verdad. Ayer servidor comió un lacón con grelos de no te menees. Rico, rico. Y eso que en los tiempos en los que trabajé en Lalín, reino de la vaca y principado del buen porco, me he zampado muchos y el listón de mi paladar está alto. Así que no se fíen. Y comprueben que lo que les cuento no es un ídem.