Entrevista | Susana López Rubio Esta traductora y guionista de cine madrileña se quedó de piedra al leer «Dos partes». No es para menos: es la segunda vez que le copian su original trabajo
14 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?Ése es mi relato», grita Susana López tras escuchar la lectura de Dos partes, el texto con el que Javier Vázquez ganó el concurso del Concello de Vilagarcía. Sin dar crédito a lo oído, esta traductora y guionista madrileña comienza contar sus peripecias con Bienes Comunes, una carta que, según cuenta, le ha dado «más fama que ninguna otra cosa que hice». -Su carta y la de Javier Vázquez son como dos gotas de agua, ¿cómo lo explica? -Ya me gustaría a mí que alguien me diese una explicación. Desde luego, es imposible que un parecido así sea casual: hasta coinciden algunas frases. Lo que tengo claro es que yo voy a defender con uñas y dientes que este es mi texto. Lo registré el pasado año y, si este chico lo tiene registrado antes -que me parece imposible, por supuesto-, le invito a que me lo demuestre. -Ahora que habla de demostrar, usted ya tuvo que demostrar una vez que el texto era suyo... -Pues sí, hace unos meses, un hombre cogió esta carta de Internet y, tal cual, la presentó a un concurso de la cadena Cope, y ganó. Yo aluciné cuando me lo contaron. Al final, presenté mi papel del registro y al hombre le retiraron el premio. Suerte que tuvo el segundo clasificado, que se quedó con el galardón. -¿Y es casualidad que le copiasen dos veces o es que en estos concursos el plagio está al orden del día? -Esta carta causó mucho intéres, ni te cuento las llamadas y e-mails que me mandaron, supongo que porque es bastante original, y eso también incita a copiarla pero yo creo que la gente sabe que, con Internet, es imposible que no se detecte cualquier plagio. -Tengo entendido que esta misiva de amor y desgarro dio la vuelta al mundo... -Sí, es lo que contaba antes, desde que gané el premio, en el San Valentín pasado, se me vino encima todo un aluvión de llamadas. Me entrevistaron en Tele Madrid, en varias cadenas de radios nacionales y, lo que más me llamó la atención, que fue que me llamaron de radios de Argentina, Colombia y Méjico. -En este último país su texto incluso se convirtió en una campaña de publicidad, ¿no? -Sí, fue muy gracioso, me pidieron permiso para transformar la carta en una campaña de animación a la lectura y, por supuesto, acepté encantada. Tengo el cedé que me mandaron en casa y es muy bueno porque tuvieron que adaptarlo a las triquiñuelas del español de Méjico. Por ejemplo, no sabían lo que era el escote palabra de honor, del que hablo en la carta, y me llamaron todos preocupados... -¿Y en qué se inspiró para hacer ese reparto de bienes que al final es una declaración de amor? -Venía en avión de Londres y a mí me asusta mucho volar, así que tenía que entretenerme en algo. Nunca me había presentado a un concurso de cartas de amor, y pensé en escribir algo que tuviese una estructura muy fría, como es hablar de cosas legales, pero con un contenido muy intenso, y salió la carta. No pensé en nada personal, ni en nadie conocido sino en una forma distinta de demostrar amor. -En eso se distancia de Javier Vázquez, que sostiene que su «Dos partes» le vino a la cabeza al vivir de cerca el divorcio de dos amigos... -Ya, es lo que suele decirse, ¿no? En todas las entrevistas que me hicieron a raíz de ganar el premio de la Escuela de Escritores con esta carta me preguntaban si era autobiográfica o basada en alguna experiencia personal. Pues no, algún disgustillo he tenido en este terreno, pero supongo que soy muy joven para vivir esas cosas.