Ramón Luis Cuevas, representante del colegio de arquitectos vasco-navarro, defiende que todos estos grandes proyectos conjugan a la perfección arquitectura, vino y paisaje. La moda no surgió en esta denominación de origen, sino que actualmente son muchas las regiones vinícolas en las que la arquitectura está omnipresente. Zonas con gran tradición en el mundo del vino, como California, o los llamados del nuevo mundo, como Chile, son algunos de los lugares en los que se pueden encontrar ya ejemplos similares. Nombres Gaudí fue el encargado de construir, en 1901, la bodega de Güel, un triángulo de 13 metros de altura y varias plantas, algunas bajo tierra. En sus formas se insipiró Calatrava para dar forma a la nueva bodega de Ysius. Muy cerca de las instalaciones de esta empresa está Mesa C.U.N.E., obra del arquitecto francés Philippe Mazienes que recuerda a una gran tinaja. En este paisaje de viñedos y bodegas que tanto caracteriza a la Rioja alavesa llama la atención también la discreción de Baigorri, un edificio que apenas se ve desde la carretera porque está escondido en el interior de una montaña. En él, el proceso de elaboración del vino es completamente transparente para que el visitante pueda verlo. Sin duda, la perfecta conjunción entre enología y arquitectura está por llegar. Se trata de la obra que Frank Gerhy está construyendo para los Herederos del Marqués de Riscal. Un inmenso complejo en el que el visitante podrá perderse disfrutando de la cultura del vino.