¡Ai, mi má!

AROUSA

AREOSO | O |

06 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE UNOS años, lo in era ponerse esas camisetas de «imagínate que hay una guerra y no vamos nadie» u otras que mostraban a un visón recién nacido y una frase que alertaba de que a la mamá del bicho la mataran para hacer abrigos. Eran tiempos de esa progresía tan ridícula que nos hacía llevar un atuendo que condenara a muerte a los que dañan la capa de ozono mientras usábamos día sí y día también desodorante en spray. Luego, gracias a los puestos de mercadillo, se pusieron de moda las camisetas casposas. Algunas decían «vendo a mi mujer» o a mi marido, según quien las llevase, y otras enseñaban una de esas hierbas de la felicidad jamaicanas y rezaban «de todas las Marías que conozco ésta es la única que me comprende». Tuvieron su éxito, pero la tinta era muy mala y desteñían bastante. De un tiempo a esta parte, lo que se lleva es el humor rancio da terriña. Camisetas con la imagen del grito de Munch que debajo ponen ¡Ai, mi má! Otras que reivindican la raza can de palleiro, algunas que convierten la imagen fetiche de Marilyn Monroe en un careto de nuestra Rosalía y otras que, al lado de una foto de un mítico coche, dicen: «És máis de monte que un Land Rover». El camarero de moda de Vilagarcía, Pedro, las vende. E incluso las fía. Un chollo.