EL MIRADOR
14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A UN PAR DE GENERACIONES de gallegos nos marcó aquello de «fai un sol de carallo». Tanto, que nos lo creímos. Y como después nos machacaron con lo del cambio climático y aún por encima nos vinieron un par de veranos de cuarenta grados y uno de los inviernos más secos del siglo, olvidamos el refrán aquel de «ata o corenta de maio no te saques o saio». Y nos lanzamos a la piscina sin agua, o mejor dicho, salimos sin paraguas y nos mojamos. Y la aguamos, claro, como les pasó a los chicos que acudieron ilusionados al Festival do Norte y se empaparon en el campamento de O Castriño y en el rebajado cartel de las actuaciones prometidas. A veces es bueno mirar más atrás de la Galicia caníbal y quedarnos con la imagen del abuelo con boina en la cabeza y paraguas a la espalda. «Home precavido vale por dous».