Otra batalla dentro de la gran guerra

María Hermida
María Hermida VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis

30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?megrove lleva tiempo en el ojo del huracán. Su divorcio con la central mejillonera hizo que las directivas de ambas entidades se tirasen los trastos a la cabeza en numerosas ocasiones y, aunque en O Grove no hay quien eche de menos formar parte del gigante mejillonero, lo cierto es que desde que la agrupación no está dentro de la central las cosas no le han salido demasiado bien a los grovenses. Para empezar, cabe destacar la forma en que los mecos abandonaron la central mejillonera. Ellos dicen que los echaron sin más, porque molestaban a la directiva de Opmega. El equipo de Figueira, sin embargo, defiende que fueron ellos los que provocaron que tuviesen que ser expulsados. Para más inri, Amegrove se llevó a sus espaldas un expediente sancionador, que preocupó y sulfuró a los socios. Unido a su marcha de la central, los grovenses tuvieron que hacerle frente a permanentes episodios de toxina, que les impidieron vender mejillón durante bastante tiempo -todavía tienen alguna zona cerrada-. Todo ello no abriría una guerra con la central si desde O Grove no viesen al equipo de Figueira -y concretamente a la figura del presidente- como «culpables» de la mayoría de sus complicaciones. Sobre todo, el boicot del rianxeiro lo centran en su «amistad» con Briz, quien recientemente dejó a los socios de Amegrove por sorpresa para trabajar en Alimentos Arosa. Ahora, que el equipo de Marcos Castro ha abandonado, el futuro de Amegrove pasa por comenzar con otra directiva a la cabeza. Lo que está claro es que la guerra con la directiva de Opmega sigue en pie. Y esto fue sólo una batalla más, quizás la más cruenta hasta el momento.