Muchas 'lenguas' y poca 'radio'

Ramón Satoló PONTEVEDRA

AROUSA

DESIRÉE NAVARRO

Crítica | Concierto de los hermanos Auserón

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

No vivir de los éxitos pasados, tratar de no estancarse, evolucionar. Esa es una máxima que suelen seguir grandes artistas que vivieron una era gloriosa y que ahora, aunque no estén en sus mejores momentos, se resisten a recuperar. Los hermanos Auserón, con su nuevo proyecto denominado Malas Lenguas, son unos de ellos. Esta nueva formación, con la que versionan clásicos del rock y del soul de todos los tiempos, comenzó reinterpretando el pasado lunes en la Praza da Ferrería al mítico genio del blues Robert Johnson. De él se decía que tenía un pacto con el diablo y, a la edad de 27 años, este pacto expiró. A cambio, Lucifer le concedió una increíble técnica guitarrística. Ya se sabe, cuando se trata de imitar a los dioses siempre se pierde y, estos músicos emblema de la movida madrileña, no iban a ser una excepción. La gente, en general, disfrutó con el concierto pero, entre los asistentes, se percibía cierta decepción. En una plaza repleta, todos se movían levemente al ritmo de la música porque, aunque fuesen traducidas al castellano, muchos reconocían los temas de Dylan, Bowie o la Velvet Underground, pero sin entusiasmo. El recital empezó poco después de las 22.30 y terminó a la 1 y, en todo momento, estuvo flanqueado por una majestuosa luna. Las opiniones sobre el concierto, encontradas: «Pronto me mandarán a mí cantar canciones de Raphael en inglés», decía Frank, un neoyorquino afincado en Pontevedra. O, por el contrario: «A mí me encantó, ¡qué voz!», comentaba Javi. Pero cuando después del primer bis Las Malas Lenguas dejaron paso a Radio Futura, todo cambió. Estruendo de adrenalina. Gritos. Lo esperado había llegado: Annabel Lee, Hace falta calor. Llamadas de móvil para que disfrutaran los ausentes, brazos en alto, aplausos. Al finalizar, los Auserón eran todo emoción. ¡Qué público!