Crónica | Tradiciones en A Illa En A Illa se alargó el puente de Todos los Santos para que los escolares pudiesen cumplir con una tradición ancestral, la de pedir por las casas
02 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Los americanos no tienen tradiciones propias. Las que adquirieron en sus cortos siglos de historia las copiaron de los indios, de los africanos o de los europeos. Se equivocan, por lo tanto, los que sostienen que el Halloween es ajeno a nuestra cultura. No hay más que consultar la etimología de la palabra para darse cuenta de sus connotaciones cristianas: Halloween es la forma moderna inglesa del antiguo All-hallow even, que se traduciría como víspera de todo lo sagrado. Lo que ya es de juzgado de guardia es que las tradiciones que hemos dejado en el olvido vuelvan a nosotros cruzando el Atlántico a través del cine. Dentro de poco conoceremos el vudú por las películas de Spielberg. Pero no todos los pueblos gallegos tienen el mismo grado de desarraigo. En Cedeira se ha recuperado la fiesta de Samaín, un rito celta que, trasladado por los irlandeses a América, degeneró en el actual Halloween. Y al repasar la simbología y las costumbres que aquel pueblo guerrero practicaba a principios de noviembre se descubre que muchas de ellas formaban parte de las tradiciones de Difuntos de nuestros abuelos, tradiciones que nada tenían que ver con la cristianizada fiesta de Todos los Santos. Los celtas fijaban en noviembre la llegada del año nuevo, y con él, la del invierno. Por eso invitaban a los difuntos de la casa a acercarse al fuego y calentarse esa noche, y no se barría por si acaso se echaban fuera sus cenizas. También por los muertos se pedía limosna, para mantener las tumbas en condiciones. Como hacen los niños americanos el 31 de octubre y como hacen los niños de A Illa el 2 de noviembre. De castañas a caramelos Los profesores de A Illa acabaron dando su brazo a torcer. En vista de que el día después de Difuntos ningún niño iba a clase, decidieron hacerlo festivo, alargando así un poco más el puente de Todos los Santos. Y es que en A Illa sigue viva la tradición de pedir «polos defuntiños», tan viva que los pequeños ya no duermen pensando en su botín. Ayer los escolares pupulaban por el municipio cargados con mochilas, pero no iban al colegio, iban de puerta en puerta y de tienda en tienda a ver lo que caía. Hace años, los vecinos les daban productos típicos de la época, como castañas o pan. Pero ahora cae de todo en el saco: gusanitos en la tienda, caramelos en el Concello y monedas de todas partes. A las once de la mañana aún no habían llenado el saco. «É que as mulleres están na seca -decía uno-. Temos que volver á unha». Lo que sí se tergiversó con el tiempo fue la finalidad del botín. Un fan de Rafa Nadal pedía ayer para «os defuntiños», pero el dinero se lo iba a gastar en una raqueta.