Cuando Louzán llamó a Rivera

La Voz

AROUSA

La cosa política

05 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?e habla, se comenta, se rumorea e incluso se publica la existencia de un supuesto encuentro, con plato y mantel de por medio, entre el presidente de Independientes por Vilagarcía, José Luis Rivera , y el ex conselleiro y precandidato a suceder a Manuel Fraga al frente del PPdeG, Xosé Cuíña . La realidad, sin embargo, parece discurrir por derroteros muy distintos. Con evidente enfado y gesto no menos tajante, el propio Rivera se desapacha acerca de esta especie: «Con ese señor, ni encuentro ni conversación ni nada de nada», sentencia el líder independiente y antiguo responsable popular en la capital arousana, quien aprovecha la ocasión para desvelar otro tipo de entrevistas, que, a diferencia de «esos chismes imaginarios y malintencionados» sí han tenido lugar: «La única comida que he mantenido fue con Rafael Louzán , y como testigos de la misma, puesto que también estaban allí, puedo citar a Tomás Fole , al ex director xeral del Insituto Galego de Vivenda e Solor, José Antonio Redondo , y al secretario personal en la Diputación de Pontevedra del señor Louzán». La comida fue, en realidad, una cena celebrada en el albor del pasado verano por iniciativa del propio presidente provincial del PP, que levantó el teléfono. No hace falta ser un lince para deducir de qué se habló en una cita a la que también acudió el número dos de Rivera, Jesús Diéguez . Los independientes tienen muy claro de dónde parten las «intoxicaciones» sobre los contactos con Cuíña. Señalan directamente a la línea oficial de la formación conservadora, que con la difusión de esta clase de rumores perseguiría un objetivo doble; desgastar al político de Lalín en plena carrera por el relevo del histórico patrón del PPdeG y, al mismo tiempo, desprestigiar a Rivera Mallo a ojos de su gente. Claro que, una vez desmentida con rotundidad cualquier aproximación al barón del Deza, la reflexión consiguiente del portavoz de Ivil responde a una lógica incontestable: «Actitudes como ésta no benefician a la integración del centro derecha de la ciudad, sino todo lo contrario». Así, no es extraño que los independientes refuercen su «firme decisión de concurrir a las elecciones municipales del 2007», que era, evidentemente, lo que pretendían evitar los dirigentes populares al convocar a Rivera y a Diéguez. El ex alcalde remata la jugada con un balonazo: «Que continúen si lo desean con sus navajazos mentecatos, pero a nosotros que nos dejen en paz». El flanco descubierto Rivera y los suyos responsabilizan directamente a Cuíña Crespo de la caída y persecución posterior del único político que, al fin y al cabo, supo llevar al PP hasta la alcaldía de Vilagarcía. Algo muy grave tendría que suceder, por lo tanto, para que Ivil aceptase escuchar oferta alguna por parte del gladiador de Lalín. Pero ello no impide que de este ruxe ruxe pueda extraerse una importante lección sobre un punto débil que el primer partido de Galicia siempre ha dejado al descubierto y que, aunque difícil, podría costarle caro a sus dirigentes en el decisivo proceso de relevo en el que están inmersos. La fortaleza del PPdeG reside no ya en sus sólidos resultados electorales, si no en su profunda penetración social. Como bandera de esta identificación entre el partido y la sociedad gallega, los conservadores enarbolan con orgullo su envidiable nivel de afiliación. Pero esta grandeza es, también, la fuente de un constante riesgo. En su ambición por mantener un número de militantes cada vez mayor, los populares raramente depuran sus censos internos. ¿Cómo van a hacerlo, si esa es la principal arma de las agrupaciones locales a la hora de, por ejemplo, reclamar un buen número de compromisarios para congresos como el que decidirá la sucesión de Fraga? Pese a que hace ya diez años que José Luis Rivera constituyó Independientes por Vilagarcía, la mayor parte de su gente continúa afiliada al PP, formando parte de esas 1.200 fichas que sitúan a la ciudad como la cuarta población con mayor filiación de la provincia. Nadie los ha purgado de los listados de militantes. Y si el propio Rivera no figura en ellos es porque los cuiñistas se preocuparon, cuando dirigían la agrupación vilagarciana, de darle de baja. Pero personas muy cercanas al líder de Ivil siguen recibiendo sus comunicaciones y convocatorias. La simple posibilidad de que el veterano político vilagarciano decidiese intervenir en la elección de compromisarios a través de sus hombres y mujeres que se mantienen bajo la disciplina popular, debería hacer sudar frío a los representantes oficiales de la gaviota. En Ribadumia y Catoira En esto Vilagarcía no es ninguna excepción. Cuando Nené y Feliciano Barra l dejaron el PP ribadumiense, en él militaban más de cuatrocientas personas. Al menos la mitad de ellas permanecen bajo la bandera popular, pero votaron a Independentes por Ribadumia en las pasadas municipales. Parece lógico pensar que, ante un trance como el de la elección de compromisarios, busquen el consejo de quienes continúan siendo su referente político. Más ejemplos. Aunque José Antonio Catoira creó otra formación independiente, el número de afiliados catoirenses no ha disminuido en un solo registro. Todo ello produce una sensación de incertidumbre que ni siquera la proclamación de las preferencias del aparato del partido por Núñez Feijoo , o de Baltar por Cuíña, criticadas por Barreiro y López Veiga -este último cree que tales pronunciamientos condicionan a los alcaldes- pueden contrarrestar.