Louzán y la lista de Pontevedra

La Voz

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La cosa política

20 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?esde que Nené Barral creó Independientes por Ribadumia, la perspectiva de enfrentarse a su antiguo mentor político en las urnas siempre ha creado una profunda inquietud en el presidente provincial del PP y máximo responsable de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán . Lo hizo en el 2003, cuando los conservadores salvaron la alcaldía en el juzgado por dos agónicos votos. Ya entonces surgió la idea de que Louzán dejase la adscripción electoral de Ribadumia para presentarse a las municipales integrado en la lista de la ciudad de Pontevedra. A la postre no fue así, y el ribadumiense apechugó con el mal trago de ver cómo Barral demostraba, al menos, tanta potencia como las siglas populares a la hora de recabar el apoyo de sus convecinos. Ahora que las municipales vuelven a asomarse detrás de la esquina, retorna la perspectiva de que Rafael Louzán deje Ribadumia para formar parte de la candidatura de la gaviota en la capital provincial. En los círculos populares se comenta que Louzán aspiraría a figurar como número dos o número tres. Es decir, en un puesto inmediato al del cabeza de cartel. Entre las interpretaciones que se formulan acerca de esta probable decisión hay dos que, si bien de distinto signo, no son contradictorias. Una de ellas entiende que la figura del presidente de la Diputación aportaría peso específico a la lista de Pontevedra. Algo que no le vendría mal al PP si, finalmente, se confirma que será el ex conselleiro de Sanidade en la última etapa de la era Fraga, José Manuel González , de perfil político muy bajo, quien dispute la alcaldía al nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, desplazando por tanto a la actual portavoz conservadora, Teresa Pedrosa . La segunda lectura postula, directamente, que un revés en Ribadumia causaría un grave perjuicio al arousano a la hora de plantear su reelección al frente de la Administración provincial, siempre que el PP conserve el mando tras la cita con las urnas. Como ya se ha apuntado, las dos versiones son compatibles. Es decir, la operación puede ser interesante tanto para el partido como para el propio Louzán. Vaya por delante que tampoco todo el mundo en el PP de Pontevedra estaría de acuerdo con este desembarco. Pero aristas más difíciles se han limado, al fin y al cabo. Historia electoral Cabe preguntarse, ante este planteamiento, si la inquietud popular frente a la figura de los independientes está o no justificada. Sería fácil recurrir a los resultados de las últimas municipales -empate técnico entre ambas candidaturas- para asegurar que sí. Pero existe otro dato que resulta más inquietante para las apetencias conservadoras: lo ocurrido en las elecciones autonómicas de junio en la arena de Ribadumia. El PP partía con unos registros envidiables, cosechados en el anterior envite autonómico, el del 2001, apenas unos meses después de la detención del ex alcalde y, por lo tanto, sin que la escisión posterior pasase todavía factura. Aún bajo la estela simbólica de Barral, la gaviota se hizo con 1.615 votos, el 60% de todas las papeletas emitidas. En segundo lugar se situó el BNG. Y en tercero, el PSOE, con apenas la cuarta parte de sufragios (465) y un exiguo porcentaje: 17,3%. ¿Qué sucedió en el 2005? En Ribadumia no constituye ningún secreto que los independientes animaron a su gente a apoyar al PSOE frente a la última aventura electoral de Manuel Fraga en Galicia. Y lo que ocurrió da que pensar. El Partido Popular cayó diez puntos, hasta el 50% de los votos, y, en números brutos, perdió 164 papeletas. Mientras, los socialistas crecían 15,3 puntos (468 votos) hasta sumar el 32,6% de los sufragios, con 933 papeletas, y los nacionalistas descendían al tercer lugar, cosechando un respaldo de 427 papeletas. Mayoría por un suspiro. Este balance resulta aun más preocupante para los objetivos populares en las municipales si se tiene en cuenta que hubo mayor participación, un 3% más, en el 2005 que en el 2001, y que, pese a ello, la gaviota retrocedió tanto en número total de sufragios como en porcentaje de votos. Meses después de la derrota del PP en las autonómicas, los independientes volvieron a protagonizar un pulso indirecto a la cúpula de la formación conservadora. Fue con ocasión del proceso de designación del sucesor de Manuel Fraga al frente de los populares gallegos. La gente de Barral -militantes muchos de ellos de la gaviota- todavía se lamenta de no haber apretado más el acelerador para ofrecer a Xosé Cuíña una victoria en el feudo de uno de sus principales detractores en el seno conservador. La opción de Núñez Feijoo, respaldada por Louzán, venció con 195 votos. La lista del de Lalín se quedó en 144, aunque se hizo con los dos representantes correspondientes a Nuevas Generaciones. ¿Adiós a Salomé? El panorama ribadumiense no estaría completo sin el cambio que se acaba de producir al frente del partido en la localidad. La alcaldesa, Salomé Peña , sólo figura ya como vocal de una gestora que pasa a presidir el abogado Martín Serantes , hombre de confianza de Louzán, al que se empieza a entregar todo el protagonismo. El presidente de la Diputación, por cierto, ni siquiera forma parte de este equipo. En Ribadumia se comenta que el relevo bien puede obedecer a la denuncia por prevaricación que pende sobre la regidora en relación con el episodio de las casas da cultura. La posibilidad de una inhabilitación habría decidido al PP a mover ficha y a buscar un posible sustituto.