El fuego se originó en el contador eléctrico y fue sofocado rápidamente con un extintor Los inquilinos sospechan que el suceso está relacionado con la demanda al constructor
20 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?N PAÑO IMPREGNADO DE GASOLINA ?pareció al lado del contador eléctrico que ardió el martes por la noche. Los vecinos tenían intención de entregarlo como prueba ante la Policía Nacional ?os vecinos del número 35 de la calle Blanco Amor, de Vilagarcía, creen que alguien les quiere hacer daño. El martes a las once de la noche el contador eléctrico situado en la fachada del inmueble empezó a arder y la comunidad de propietarios sospecha que el suceso tenga alguna relación con el juicio que van a tener el próximo día 3 de octubre. La comunidad ha presentado una demanda contra el constructor y el promotor del edificio por defectos de construcción, deficiencias con las que tendrán que seguir viviendo hasta que el juez diga lo contrario. Desde el martes por la noche viven, también, con miedo. «Si no llegan a avisarnos a tiempo volamos todos por los aires», señalaba la presidenta de la comunidad, Idalia Rocha. Según su relato de los hechos, fue un vecino que pasaba por la calle a esa hora quien les advirtió por el telefonillo de que el cuadro eléctrico estaba ardiendo. Inmediatamente los vecinos actuaron y lograron sofocar el fuego con un extintor, sin que llegasen a producirse más que leves daños materiales. Parece no haber dudas de que el incidente fue intencionado dado que en el lugar apareció un trapo impregnado de gasolina. Hasta el lugar se desplazó después la policía local que levantó acta del suceso y ayer los vecinos tenían previsto presentar la pertinente denuncia ante la policía nacional. Según la presidenta de los propietarios, no es la primera vez que se encuentran en un apuro. Desde que decidieron llevar al juzgado el conflicto abierto con la constructora, han recibido amenazas y han tenido fuertes discusiones con uno de los socios de la empresa «y también vimos como les daban patadas a nuestros coches», relata Idalia Rocha. Pero nunca hasta ahora se habían visto en una situación de peligro tan flagrante. «Al lado del fuego están todos los cuadros eléctricos y del agua y si no llegáramos a tiempo no sé que iba a pasar», añadió . Esta situación va a hacer a los inquilinos del número 35 de Blanco Amor extremar las precauciones en el futuro ya que no descartan que puedan repetirse este tipo de ataques. En el edificio, de tres pisos y catorce viviendas, habitan actualmente diez familias, algunas de las cuales llevan cuatro años viviendo un calvario. Luz de obra y sin ascensor Cuando les entregaron las llaves de su nueva casa se encontraron con que la realidad de su vivienda nada tenía que ver con las expectativas creadas en la operación de compra-venta. Por de pronto, llevan años viviendo con agua y luz de obra, y eso gracias a que pagaron una factura de tres mil euros de su bolsillo para que el Concello no les dejase sin servicio. Las plazas de garaje no tienen el ancho suficiente, hasta el punto de que, una vez aparcado el vehículo no queda espacio para abrir las puertas, lo cual impide salir a los ocupantes. Esta circunstancia obligó al Concello a reducir a quince las veintisiete plazas que se vendieron inicialmente. La altura del garaje también es menor de lo que indica la ley y las rampas de giro no tienen suficiente altura. El ascensor y algunas terrazas están tapiadas y los conductos de ventilación, en lugar de tener salida al tejado, dan a una planta cubierta lo que provoca problemas de condensación y humedades. Todo ello redunda en el deterioro de las viviendas: el parqué se levanta y hay grietas en las paredes y los armarios. Estos y otros argumentos son los que manejará el abogado de los propietarios el próximo día 3 en la vista oral que se va a celebrar en los juzgados de Vilagarcía. En la parte demandada figuran el constructor Modesto Figueirido, de la firma Proyectos, construcciones y obras de Arosa; al arquitecto Martín Curty; y al arquitecto técnico, Castromil Vázquez, por responsabilidad solidaria y vicios de construcción. Al promotor y constructor de la obra lo denuncian también por incumplimiento de contrato, dado que los pisos no se ajustan al proyecto inicial, según figura en la demanda.