La campaña que se avecina

La Voz

AROUSA

La cosa política

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?altan dos meses exactos para la celebración de las elecciones municipales, probablemente las más reñidas de los últimos doce años en la comarca de O Salnés. Y las distintas formaciones en liza han situado ya los suficientes peones sobre el tablero como para ir perfilando qué tipo de campaña tenemos por delante. Las armas del Partido Popular están claras. Movilización permanente de sus alcaldes contra la Xunta bipartita y ubicuidad de la Diputación. En los prolegómenos de comicios anteriores, véanse por ejemplo las autonómicas del 2005, el organismo provincial que pilota Rafael Louzán empleó fondos ingentes en, por ejemplo, abastecerse debidamente de asfalto. Señal inequívoca del asalto a las urnas a través de uno de los dos grandes clásicos de la política gallega: el punto de luz y la pista hormigonada, que diría el inefable alcalde de Negreira, José Blanco Pazos . Quien, por cierto, tampoco se presenta a la reelección. La estrategia de los conservadores, no obstante, no se circunscribirá únicamente al ámbito local. La concentración que Tomás Fole abanderó en Ravella hace dos semanas en protesta por la decisión del Gobierno de conceder prisión atenuada al etarra De Juana Chaos pone sobre el tapete otro factor importante. La crispación política en Madrid es poco menos que insoportable, y los conservadores parecen dispuestos a aprovechar el momento para trasladar a la arena municipal cualquier enfrentamiento con aspectos generalizables. La propia María San Gil, presidenta de los populares vascos, lo dejó caer en su visita a Vilagarcía. Si en Galicia el Gobierno da motivos para organizar una manifestación, habrá una manifestación. Avisados quedan los socialistas, que en los últimos tiempos no se han caracterizado precisamente por su respuesta ágil al PP. Claro que los socialistas vilagarcianos, como los grovenses, tienen sus propios problemas sin salir de casa. El ambiente entre la plantilla municipal, por ejemplo, no puede ser más tenso. La batalla por la catalogación, que afecta a 249 empleados, entre funcionarios y personal laboral indefinido, acaba de empezar. Y amenaza con dominar el tramo final del prolongado mandato de Javier Gago . El tema es delicado. Un enfrentamiento abierto con el funcionariado marcaría para mal los primeros compases del próximo regidor, probablemente Enrique León , coalición o no mediante, además de arriesgar el electorado potencial interno para el PSOE. Transigir sin condiciones con la vista puesta en sacar rédito en las runas de semejante conflicto, como parece indicar el compromiso que PP, BNG, Ivil y EU acaban de firmar, en el sentido de condicionar la aprobación de los presupuestos a la consecución de un acuerdo con la plantilla, no parece ser mejor solución, puesto que difícilmente la ciudadanía entendería que el interés general se supeditase a un conflicto laboral que, por amplio que parezca, no deja de constituir un problema particular. En el ánimo de los empleados probablemente pese la conveniencia de dejar atado el catálogo, y por tanto sus retribuciones, antes de que un nuevo equipo se haga cargo del gobierno local. No en vano, cabe recordar que una de las puntas de lanza del PSOE para los próximos cuatro años será, como adelantó Marcelino Abuín , la profesionalización de la gestión municipal. Lo cual inevitablemente implica cambios en los sistemas de organización del trabajo en busca de una mayor eficacia hacia el ciudadano. Al caso de Vilagarcía se une la marejada de O Grove, con Ayda Filgueira y su aventura independiente, y las perspectivas de desgaste en Catoira, donde el BNG parece haber acertado de pleno con la candidatura de Nando Casal . El músico de Milladoiro abarrotó esta semana el restaurante Casa Emilio, templo de la lamprea y referencia pública inexcusable del concello vikingo. El aspirante nacionalista demostró dotes oratorias, amplio conocimiento de la realidad de su municipio y retranca incisiva como para preocupar seriamente al histórico regidor, Alberto García . Al mismo tiempo, Xosé Castro Ratón enseña sus cartas en Vilagarcía: campaña netamente institucional, con el Bloque como pieza intersectorial y garantía de estabilidad. La imagen y la intención están bien definidas. Habrá que ver qué tal funciona por la izquierda, donde Juan Fajardo trabaja intensamente el terreno sindical y se ofrece al electorado socialista indeciso. Es, precisamente, el elevado porcentaje de quienes aún no han decidido su voto, superior al 30%, de acuerdo con las encuestas, lo que aporta cierto optimismo a la candidatura de León. Los responsables del PSdeG están convencidos de que ese amplio margen de indecisos responde a votantes potenciales del puño y la rosa, que pueden ser movilizados. Por la diestra tampoco faltan quebraderos de cabeza. Así, la composición de la candidatura del Partido Popular no está resultando nada fácil. Al parecer, Fole tiene más o menos claro lo que quiere y la gente con la que contar, dentro del grupo de influencia de su ejecutiva. El problema es que las interferencias desde la dirección provincial del partido son intensas. Tal vez preocupada la gaviota pontevedresa por el futuro de la Diputación, desde el Pazo Provincial se marcan e imponen criterios que no acaban de dejar cuajar el proyecto propio del candidato. En el peor de los casos, calcula José Luis Rivera Mallo , siempre quedará Ivil.