Un vecino tuvo que ayudar a dos operarios a capturar a un perro abandonado que asustaba a uno de ellos
AROUSA
Por el momento, todas las llamadas de auxilio que se reciben en el Concello de Vilagarcía son transferidas al servicio municipal de Obras, que es, al parecer, el departamento que sustenta y pone en marcha esa nueva brigada de intervención por la que el gobierno local apostaba la semana pasada para sustituir al Grumir.
La alcaldesa, Dolores García, destacó la labor que este grupo llevó a cabo durante la mañana de ayer, cuando las espesas lluvias amenazaban con repetir penosas escenas del pasado reciente. Es más, de acuerdo con lo apuntado en su comparecencia pública, el gobierno local parece dispuesto a mantener esta patrulla de diez funcionarios y contratados eventuales aun cuando la capital arousana recupere el Grumir.
El caso es que la cobertura frente a las lluvias no fue su primera intervención. El martes por la mañana, un vecino de Vilagarcía, un pastor alemán abandonado y dos trabajadores municipales protagonizaron una curiosa escena.
El vecino en cuestión paseaba en torno a la rotonda de As Carolinas cuando observó que el can, de buen porte, cruzaba nerviosa y azarosamente la calle, entorpeciendo el tráfico, obligando a los conductores a realizar repentinas frenadas y, en definitiva, amenazando la seguridad de la circulación: «Llamé desde mi teléfono a todas partes, al 112, a la Policía Local, a los bomberos, a la perrera e incluso al veterinario, y todos se pasaban la pelota».
Transcurridas más de dos horas, relata el hombre, el pastor alemán había alcanzado ya la zona de Larsa. Fue entonces cuando aparecieron dos operarios del Concello con un remolque del Grumir. No acabó ahí la cosa, puesto que los trabajadores tuvieron dificultades para capturar al animal. «Les tuve que echar una mano, porque a uno de ellos le asustaba el perro, lo encerramos pero veinte minutos después volvía a estar suelto», lamenta el paciente ciudadano, dispuesto a presentar una queja en Ravella.