El Gobierno se escuda en que la autovía a Vigo afecta más a la cuenca del Verdugo que a la del Miño para no explicar al diputado el impacto sobre pozos y manantiales
14 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Es corriente equivocarse de calle, de portal, de piso y hasta de carretera. Algo más complicado es equivocarse de río. Pero, si se hace caso a un informe del Gobierno, Gaspar Llamazares se pegó poco menos que un chapuzón parlamentario en un río equivocado al preguntar por los manantiales y acuíferos que se llevará por delante la futura autovía Pontevedra-Vigo. Esta supuesta equivocación, que Llamazares nunca cometió, ha servido de disculpa al Ejecutivo para ahorrarse una respuesta detallada al congresista sobre las repercusiones finales de la obra.
La preocupación por el impacto en cauces, manantiales y capas freáticas de las grandes infraestructuras -A-57, circunvalación, AVE y autovía Pontevedra-Vigo- fue reflejada en los últimos meses en decenas de comunicados y declaraciones de vecinos y entidades sociales. Antes del verano, el entonces coordinador general de Izquierda Unida preguntó por escrito al Gobierno sobre todos estos problemas.
Llamazares se quejaba de que la declaración de impacto de la autovía no tenía en cuenta la peculiaridad hídrica gallega y mostraba inquietud por las repercusiones en pozos artesanos, fuentes y acuíferos. También señalaba que la infraestructura pasará por puntos de captación de agua para consumo humano y regadío, y preguntaba por las acciones para proteger recursos hídricos y capas freáticas.
Tal vez lo que menos se esperaba el diputado por Madrid es que el Gobierno parase su iniciativa política a cuenca cambiada. Lo que viene a decirle el Ejecutivo es que la cuenca autonómica del Verdugo, por la que pasa gran parte del recorrido de la futura autovía, no depende de la Administración Central, eso sí, obviando el hecho de que se trata de un proyecto financiado y diseñado por Fomento.
Dicho en prosa oficial, «la mayor parte de los posibles trazados de conexión de Pontevedra a través de la autovía A-57 con la red arterial de Vigo y el acceso al aeropuerto de Peinador discurren por territorio de Galicia Costa, donde la gestión y el control del dominio público hidráulico corresponden a la comunidad autónoma de Galicia».
El «problema» del Miño
Sin embargo, la técnica de responder a cuenca cambiada deja un pequeño resquicio abierto porque la autovía también atraviesa geografía hídrica bajo mando estatal. «En el escaso territorio de la cuenca del Miño que pudiera verse afectado por dicha actuación [la autovía Pontevedra-Vigo] no consta la existencia de regadíos», asegura el Gobierno sin reparar en pozos y manantiales.
El Ejecutivo tampoco parece tener muchos datos, pese a tratarse de una actuación promovida por Fomento. «El documento conocido por la Confederación Hidrográfica del Norte relativo a la conexión Pontevedra-aeropuerto de Peinador -dice- es un estudio informativo del que queda por conocer el estudio de impacto ambiental de la actuación en el que se concretarán la posibles afecciones a los recursos hídricos de la zona y las medidas previstas para minimizarlas». A partir de estas medidas, la Confederación Hidrográfica «podrá pronunciarse con conocimiento» sobre la cuestión.
La pregunta de Llamazares, como las demás que formulan por esta vía los diputados, no iba dirigida específicamente a la Confederación Hidrográfica sino al Gobierno, pese a que la respuesta se hace recaer casi en exclusividad sobre este ente.
Mientras se demoran los informes sobre estas cuestiones, los colectivos vecinales siguen denunciando el impacto de las infraestructuras sobre los recursos hídricos. Uno de los últimos episodios se produjo en septiembre con una disputa en torno a un pozo incluido en las obras del AVE Pontevedra-Vigo a la altura de Ponte Sampaio. En esta misma zona, la Asociación de Naseiros Alvedosa ha denunciado el peligro que suponen los rellenos para el marisqueo y la explotación pesquera de la zona.