La llamada a la huelga general no es casual. Fajardo y los suyos se preparan para pisar fuerte en el futuro de la coalición y CC. OO.
22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los 124 delegados de Comisiones Obreras en Arousa se conjuraron el viernes en el auditorio para impulsar la convocatoria de una huelga general. Una decisión adoptada por unanimidad que, lejos de obedecer a la casualidad, se incardina perfectamente dentro del rearme movilizador que está en marcha tanto en el sindicato como en Izquierda Unida a todos los niveles. La crisis salvaje, que cuestiona desde su base el modelo económico imperante, por mucho zurcido que se le quiera dar al invento, le ha puesto en bandeja al sector más ideologizado de ambas organizaciones la oportunidad de desplazar a los dirigentes más templados para tomar el control y pegar un golpe de timón tanto en el ámbito político como en el sindical.
El primer paso fue la elección, en diciembre, de Cayo Lara como nuevo coordinador general de IU, en sustitución de Gaspar Llamazares. El dirigente del PCE no se anduvo por las ramas y en su primera intervención desde el puesto de máxima responsabilidad de la coalición hizo un llamamiento a la movilización, a la huelga general y a la necesidad de refundar la organización. Tan claro como el suyo fue el mensaje que, apenas unos días después, lanzó el nuevo secretario general de CC. OO., Ignacio Fernández Toxo, tras derrotar por un puñado de votos a José María Fidalgo.
La victoria, estrecha pero victoria al fin y al cabo, del sindicalista ferrolano fue entusiásticamente aplaudida desde la agrupación comarcal de Arousa. «Os oito anos con Fidalgo foron oito anos practicamente perdidos, pero aínda non é tarde para que a xente traballadora tome conciencia», sostiene un destacado integrante de Comisiones.
El momento decisivo para la estructura de la central en Galicia llegará en marzo, con la elección de su nuevo secretario xeral. Xosé Manuel Sánchez Aguión, actual secretario de Organización, es quien representa aquí el cambio que Toxo encarna en el conjunto del Estado.
Tampoco fue casualidad que Sánchez Aguión asistiese el viernes al encuentro de delegados del auditorio. Porque la agrupación arousana está llamada a pisar fuerte si el endurecimiento de los planteamientos del sindicato se impone finalmente.
No constituye ninguna sorpresa hablar de la proximidad de la dirección saliente de Comisiones en Galicia al PSOE. Tanto, que no falta quien sospeche que las prolongadas ausencias de Juan Fajardo de Vilagarcía en función de su trabajo sindical se debían, en parte, a la conveniencia de mantenerlo lejos de su labor política en el Concello.
El viento, ahora, sopla en otra dirección. Y aunque los comicios autonómicas no constituyen, precisamente, un terreno fértil para IU, Fajardo, que lidera la candidatura en Pontevedra, y los suyos aspiran a incrementar su respaldo en las urnas en toda Galicia. La crisis abre la puerta y los oídos a discursos críticos y poco complacientes con este estado de cosas. Así comienza su particular cuenta atrás.