Más orden para tanto concierto

AROUSA

Mientras Cambados se frota las manos con la Xunta y sus fiestas, Vilagarcía se zambulló esta semana en una innecesaria confusión

12 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Con el mandato municipal alcanzando su ecuador, son varios los defectos que pueden achacársele a la gestión cultural en Vilagarcía, pero indudablemente la falta de trabajo y programación no es uno de ellos. Más bien al contrario. Si hay algo en lo que el equipo de Xosé Castro Ratón ha destacado a lo largo de estos dos años es en la consecución de una suerte de multiplicación de eventos hasta el punto de llegar, en ocasiones, a solaparse unos a otros. La política de coordinación interna y los problemas de relación entre sus funcionarios, que el teniente de alcalde no ha podido o no ha sabido encauzar, constituyen, junto esa ausencia de un modelo definido con prioridades claras, la parte más negativa de la trayectoria reciente de Cultura, que Ratón ha tratado de contrarrestar con una presencia constante en los medios y una oferta ininterrumpida. Todas las semanas, en según qué temporadas todos los días, hay algo que ver o hacer en la capital arousana, aunque este esfuerzo no siempre obtenga una respuesta proporcional por parte del público soberano.

Este aspecto desvela, precisamente, una de sus principales carencias: un buen sistema de comunicación, que no consiste en tener buena prensa o a la prensa de mano, sino en conseguir que la oferta cultural llegue, efectivamente, a sus destinatarios reales, la gente, no únicamente los periodistas.

Los medios son eso mismo, un medio, una fórmula entre otras para conseguir un objetivo, nunca un fin en sí mismos. Para que la mayor parte de los vecinos de Cea o de Bamio, por poner un ejemplo, sepan que el sábado hay teatro en el auditorio probablemente sea más eficaz colocar el domingo anterior un cartel en el tablón de la parroquia que desgañitarse toda la semana en la radio.

Con eso y con todo, Castro Ratón consiguió el verano pasado enhebrar las mejores fiestas de San Roque que se recuerdan. En ocasiones, al precio de tensar la cuerda enormemente entre distintos servicios municipales y de dejarse sus nervios y los de sus compañeras y colaboradores por el camino. Pero lo que cuenta al fin y al cabo, el balance de cara al público, fue muy positivo.

Setenta actos programados

Los números hablan de 34 grupos musicales, ocho verbenas, quince pasacalles, un encuentro folclórico y nueve actuaciones más incluidas en Albarousa, cinco actividades dirigidas específicamente a los niños, cinco exposiciones y una proyección fotográfica, además de la Festa da Auga, el Combate Naval y dos jornadas de la Festa da Ameixa, el desfile de carrozas, el mercado de época, el Combate Naval, una velada de Cine na Rúa, la Noite Máxica, la Noite das Meigas, un Minilectoriño, un taller de grafito y tres jornadas del club de Amigos do Mar e a Montaña para chavales más mayores. Todo ello condensado en un mes de agosto de auténtica y casi frenética aglomeración.

Tal vez este buen resultado haya ocultado la necesidad de poner orden entre tanto concierto. Y, lo que es peor, haya conducido a Ratón a cometer un error garrafal: tratar de presionar a sus socios de gobierno, que proponían recortar a la mitad los 500.000 euros destinados en el 2007 y el 2008 al capítulo de fiestas, con la cancelación de las actuaciones centrales de Fexdega.

Al final, el teniente de alcalde se ha llevado el gato al agua, hay un acuerdo presupuestario que distribuye los recortes entre diferentes áreas y permite salvar el modelo de San Roque empleado el verano pasado. Pero a qué precio. Que su anuncio era una especie de órdago en las negociaciones sobre las cuentas municipales era algo que podíamos saber quienes nos dedicamos a estas cosas. Pero no quien, una vez más, importa, la ciudadanía, a la que se sumergió en una innecesaria confusión de mensajes contradictorios que a quien más han dañado es al propio responsable de Cultura.

El Deporte también canta

Ojo, porque Cultura, al igual que Deporte, son dos indicadores muy sensibles acerca de la imagen que una gestión está generando en el administrado. Tiempo habrá de diseccionar, sin ir más lejos, el trato dispensado a la Vilagarcía Basket Cup, y las contradicciones de la gerencia de Fexdega al respecto, cuyo titular no ha dudado en comentar a los periodistas que han querido escucharle que, en realidad, tendría que haberle cobrado bastante más a la organización de un evento que no solo sitúa a la capital arousana en el mapamundi deportivo, sino que aporta también un gancho imprescindible para la Semana Santa vilagarciana y da contenido a un recinto ferial que, como la mayoría de los que en Galicia existen, agoniza a la espera de una redefinición radical de sus fines y su funcionamiento.

Mientras, en Cambados, donde no suelen romperse la cabeza en disquisiciones bizantinas, se frotan ya las manos pensando en el efecto que el cambio de gobierno en la Xunta puede ejercer sobre el Albariño. Vuelve el PP y con él, es de suponer, los Alejandro Sanz y los Maná de la mejor época de don Manuel. El Concello siempre ha sostenido que aquellas fiestas se sustentaban con medios exclusivamente municipales. No se explica muy bien, admitiendo que fuese así, la transición entre aquellos conciertos de postín y el bajón de Bertín Osborne y ese enternecedor tipo que sigue paseando el nombre de Boney M por los escenarios experimentado en los últimos años. En todo caso, poco importa. En Cambados no hay complejos y sí ganas de revancha hacia los selosos injleses .