No pronunció ni una palabra en el acto oficial, pero Agustín Hernández, nuevo conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas (MATI), fue la estrella de la reunión. Casi media hora tardó en recorrer los 30 metros que separan la sala de reuniones de la puerta de la calle. En cada recodo, les esperaba un alcalde con el inevitable «qué hay de lo mío». Aquí una carretera, allí un alcantarillado, en otro lugar un camino, una urbanización o un simple permiso...La lista de recados para el conselleiro responsables de obras públicas es casi siempre interminable.
Sabedor de ello, el alcalde de Pontevedra le planteó el primer qué hay de lo mío, es decir, de la ronda urbana. Se aprovechó de la mesa presidencial, donde Lores estaba a la derecha de Hernández, sentado a la vera de Rueda, Tourís y Louzán. Alguno la bautizó la reunión como la del C-5 tomado la C de Campolongo y los sentados en la presidencia. Pero lo del C-5 parecía sacado de la imagen de la puerta, donde varios modelos de este Citroën estaban perfectamente alineados como emblema rodante de la nueva Xunta.
Nada más terminar el acto anduvo listo Crespo, el alcalde de Lalín. Pero a Hernández le aguarda un alcalde por metro. Había muchos del PP, pero también del PSOE y del BNG. Allí estaban, por ejemplo, Manoel Loureiro (Cotobade), José Eiras Paz (Moraña) y Luciano Sobral (Poio). Del PP la lista era interminable.
La Diputación pasó por Campolongo casi al completo. Había que demostrar que nada de divergencias. Además de Crespo y Louzán, estuvieron José Juan Durán y José Enrique Sotelo. Y, por supuesto, Telmo Martín tampoco faltó a la cita, incluida charla con Hernández. Le acompañaron buena parte de su grupo municipal y militantes históricos del PP.