La media hora que llevó en coche desde Carril a Vilagarcía se redujo a doce minutos en bicicleta
AROUSA
Un redactor de La Voz de Galicia salió en coche en la mañana de ayer de Carril a las doce y cuarto de la mañana y no llegó a la rotonda de O Ramal hasta la una menos cuarto. A las doce y media partió de la plaza carrilexa de A Liberdade una compañera suya que antes se había hecho con una de las bicicletas del servicio de préstamo que ha puesto en marcha el Concello. Llegó a Vilagarcía doce minutos después, por lo que ni siquiera se encontró con su colega, que seguía a esas horas desesperado en el atasco. Mientras el conductor tuvo que soportar el tráfico veraniego y las retenciones provocados por las obras en Rosalía de Castro, donde se están instalando semáforos, la ciclista circuló con más tranquilidad -eso sí, sorteando peatones- por el carril-bici de la playa Compostela, observando cada vez que pasaba por uno de los callejones que dan al vial cómo los coches seguían inmóviles sin que se moviese la caravana, que para complicar más el asunto tuvo que esperar a que pasara el tren de las doce y media que cruza O Ramal. Además de perder el tiempo y la paciencia, el conductor podría enfrentarse a una multa por usar el móvil al volante. Aunque por circunstancias relacionadas con el trabajo hizo la llamada con el coche parado, el agente que lo sorprendió no atendió a razonamientos y apuntó los datos de su vehículo en una libreta. Su compañera llegó a la oficina relajada y con esa sensación de bienestar que proporciona el deporte.