Los responsables del Arousa tributaron el domingo un sencillo reconocimiento al ciclista de Bamio del Xacobeo Galicia, Gustavo César Veloso , un poco más grande desde su victoria en la novena etapa de la última Vuelta a España y su cuarto puesto en la crono final de la ronda hispana. Los jugadores del primer equipo del Arousa y su rival de turno, el Covadonga ourensano, le hicieron el pasillo de honor a Veloso justo antes de empezar a pelearse sobre el césped de A Lomba. El capitán del Arousa, Santos , le entregó al corredor un plato con el escudo del club, la directiva le regaló dos carnés vip y los tomos con la historia de la entidad, y un representante de la Peña Grupito le dio una bufanda con el nombre del Arousa SC. Veloso efectuó el saque de honor, y se marchó no se sabe bien si con tiempo de ver por la tele el final del Mundial de Fondo en Carretera de Ciclismo, gran parte de su vida y pasión.
Muy tristes están, en cambio, en la sociedad protectora de animales de Cambados. No se si se acuerdan de Noble, un perro al que habían recogido en la perrera municipal después de que sus anteriores dueños lo abandonaran. El animal estaba ciego, pues tenía graves cataratas en ambos ojos. Tras mucho esfuerzo y trabajo, la responsable de la protectora, Olga Costa , había encontrado un veterinario en Lugo dispuesto a acometer la operación de forma gratuita. Incluso tenía a varias personas interesadas en adoptarlo. Pero, desgraciadamente, Noble no pudo superar la operación y falleció el pasado viernes.
Los problemas surgieron cuando Noble llegó a Lugo y el veterinario detectó que, además de las graves cataratas, tenía un problema cardíaco que podría provocar que no sobreviviese a la intervención quirúrgica. La responsable de la protectora cambadesa tuvo entonces que tomar la difícil decisión de si operar o no al pobre animal. Si no lo operaba, el can seguiría sufriendo, pues no se había acostumbrado a su ceguera y estaba completamente desorientado y perdido. Si lo trataban, podría quedarse sobre la mesa de operaciones. Al final, Costa optó por la segunda opción, con la esperanza de que el perro saliera adelante. Pero no fue así. Esta ha sido una de las pocas veces en las que no ha logrado salvar al animal.