Vaya igualmente por delante mi consideración personal para José Juan Durán y el respeto institucional para el vicepresidente de la Diputación. Dicho esto, tengo que lamentar que no haya entendido mi crítica a un amigo común, Tomás Fole, quien me acusó de desatender las ocupaciones institucionales al acudir a actos público. A esto yo le repliqué advirtiéndole que, entonces, eso mismo se podría decir del presidente y el vicepresidente de la Diputación, y no creo que, llevándose tan bien como se llevan los tres, quisiera Fole ponerlos en un compromiso.
Aclarado esto, hace José Juan una serie de «reflexiones» que merecen también un comentario. Así que, como diría Jack El Destripador, vayamos por partes:
Dice el señor Durán que acude a muchos actos en Vilagarcía y que yo le invito. Pues claro, primero, porque soy educada y tengo respeto institucional, algo que en la Xunta parecen olvidar cuando visitan nuestra ciudad, y segundo, porque no seré yo quien niegue a los vilagarcianos que nos conozcan a todos. Porque cada uno es como es, y es bueno que se sepa.
Alega también que hay «un irrefrenable clamor social de cambio». Y, la verdad, debería aclararlo, porque alguien podría entender que eso explica las reticencias del Partido Popular de la provincia a confirmar a Tomás Fole como candidato, situación bien distinta a la de otras ciudades.
En cuanto a eso del «otrora octavo municipio», le recomendaría que consultara la abundante bibliografía sobre la diferencia entre municipio y ciudad. En todo caso, para -como dice- llevar tantos años «sin dirección política, proyecto y estrategia», atractivos no nos deben faltar para que cada año sigamos creciendo y acogiendo a aquellos que eligen a esta ciudad como un lugar ideal para vivir, incluido el propio José Juan. Algo que, sea dicho de paso, a veces resulta sorprendente, puesto que, siendo como es tan partidario de «liderazgos fuertes y comprometidos», hay, sin duda, mejores ejemplos en municipios bien cercanos.
Añade que perdimos no sé cuántos trenes y se hace un lío con que el último pasará en el 2011. Esto también debería aclararlo, porque además de lo enrevesado de la metáfora (los trenes seguirán pasando), no se entiende muy bien si es una reflexión sobre sí mismo («o soy candidato en 2011 o ya no lo seré más») o sobre su líder local, que lo mismo es que ya no lo es. Claro que, ahora que lo pienso, con la metáfora del tren igual se refería a que estos están formados por vagones y vagonetas, y por eso, a su frente, hace falta el maquinista de la General.
Y claro que Vilagarcía necesita un equipo de personas capaces políticamente. Nosotros lo somos y, aunque a veces discrepamos, eso no impide que sigamos hablándonos y saludándonos. Saber ganar y perder es una de las cosas que nos diferencia a unos y otros.
Yo también termino volviendo al principio: el vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, respetable desde el punto de vista personal e institucional, hizo y hace todo que puede, pero aunque pudiera hacer un doscientos por ciento más, cosa imposible, no sería suficiente para que las bases del PP lo admitieran como candidato. Porque, que no tenga duda el señor Durán ni nadie: para ser alcalde de Vilagarcía hace falta algo más que pose.