El proyecto diseñado para O Grove ofrece la crónica de una pole?mica anunciada. La guerra abierta entre Diputación y Concello cobra aquí su máximo exponente
21 feb 2010 . Actualizado a las 03:03 h.La Diputación de Pontevedra tiene un proyecto para construir cuatro Pousadas do Salnés, dentro del programa Feder financiado con fondos europeos. Pero así como en Ribadumia, Meaño y Vilanova han recibido estas obras con los brazos abiertos, en O Grove le están poniendo todo tipo de trabas, lo cual ha desatado una fuerte polémica entre la Diputación y el Concello.
La propuesta de la Diputación pasa por ubicar este establecimiento hotelero de cuatro estrellas en el centro vacacional de A Lanzada, pero, aun siendo suyas las instalaciones, necesita la licencia del Concello para poder obrar. Teniendo en cuenta que el gobierno local, con la anuencia de la Asociación de Hostelería, está en contra de esta actuación por considerarla innecesaria y nociva para los intereses de los hosteleros locales, y las malas relaciones que mantienen ambas instituciones, estaba claro que el asunto iba a traer cola.
Hace semanas que se mantiene en el candelero del debate político pero en los últimos días se ha intensificado, entrando nuevos elementos en juego. La Diputación lleva tres meses esperando a que el Concello le dé trámite a su solicitud de licencia de obra y de actividad, y como en el cuatripartito se hacen los remolones, el presidente del organismo provincial, Rafael Louzán, dio el pasado domingo un toque de atención advirtiendo de que, de no autorizarse la reforma del centro vacacional, -que presenta serios problemas estructurales, dijo- podría tener que cerrarse la escuela de hostelería que allí funciona desde hace años al amparo de la Mancomunidade do Salnés.
Tanto Louzán, como después el vicepresidente de la Diputación, José Juan Durán, acusaron al gobierno que lidera José Antonio Cacabelos de demorar deliberadamente esta autorización con el fin de «torpedear» la pousada.
El tiempo corre en contra de los intereses de la Diputación. Si transcurridos tres meses de dicha solicitud de licencia el Concello no se pronuncia, automáticamente prosigue la tramitación ante la Xunta para conseguir la autorización autonómica previa. Pero los plazos se van a demorar más de lo que quisiera Louzán porque el Concello presentó a última hora una solicitud de información a la Diputación -referida a la escritura de titularidad de los terrenos, certificado del Registro de la Propiedad y certificación catastral, entre otros documentos- que implica un nuevo freno el procedimiento administrativo.
Para contrarrestar los ataques del PP, el alcalde de O Grove se quejaba el miércoles de que era en Pontevedra donde no agilizaban el papeleo porque no contestaban al Concello y enviaban sus escritos «a la papelera». La solicitud en cuestión no llegó a la Diputación hasta dos días después, lo cual es para los populares una demostración más de la «mala fe» del alcalde grovense.
En la Diputación tienen otras pruebas documentales para avalar su tesis de que la cruzada emprendida en O Grove contra la pousada de A Lanzada obedece a intereses políticos. Aluden al acuerdo de Xunta de Goberno del 11 de diciembre del 2007 por el que el cuatripartito acordó «adherirse» a los proyectos de desarrollo local y urbano del plan Feder que presentara la Diputación hasta el año 2013. En aquel acuerdo, firmado por José Antonio Cacabelos, se asumía el compromiso, también, de consignar partida presupuestaria para estos proyectos. A día de hoy no hay ni dinero ni licencias.