Fole tiene la experiencia y la popularidad, pero Puertas acumula medios y el apoyo de Pontevedra para resistir una pugna tan larga
09 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Con solo una semana de pugna interna, es suficiente para comprobar que en el Partido Popular de Vilagarcía se van a desarrollar dos campañas muy diferentes. Por una parte, un planteamiento clásico, de corte electoral puro y duro, empleando y dosificando medios para buscar sucesivos golpes de efecto. Aquí no hay promesas que lanzar a la ciudadanía, pero sí caras, apoyos y demostraciones de fuerza con los que atraer a un militante, el del PP, al fin y al cabo siempre muy permeable a los argumentos de autoridad. Por la otra, formar piña con el equipo, cosechar los frutos del trabajo realizado y explotar la mayor experiencia y popularidad entre los afiliados. Mensaje de identidad e independencia frente las intervenciones externas, por poderosas que sean. Javier Puertas, responsable de la Autoridad Portuaria, y Tomás Fole , actual presidente y portavoz local de los populares, encarnan tan distintas fórmulas.
Una de las claves de este proceso va a ser su exagerada prolongación en el tiempo. Falta más de un mes para el congreso del 12 de junio y la pelea está entablada ya en toda su crudeza. Teniendo en cuenta que las bofetadas en Ourense se limitaron a quince días, lo que ocurra en Vilagarcía puede constituir una absoluta labor de desgaste.
Para Fole va a ser fundamental mantener la cohesión de su gente. El primer paso fue conseguir el apoyo público de Marta Rodríguez Arias , lo que para sus contrincantes supuso un golpe difícil de digerir. Sin embargo, el presidente portuario ha seguido trabajando hasta arrebatar a su rival un respaldo muy doloroso por varias razones. Para empezar, porque desde el grupo municipal ha demostrado una gran capacidad de trabajo. Para continuar porque es uno de esos tipos que hacen labor de base, en la calle, que después se traduce en votos. Pero, sobre todo, porque Jaime Ramos era, hasta ayer, uno de sus hombres de confianza, un amigo y un colaborador muy cercano.
Salvo sorpresa mayúscula, nadie más, de entre el grupo de concejales, va a cambiar de candidatura. Pero Puertas, bien sustentado y mejor asesorado por Rafael Louzán y José Juan Durán , está exhibiendo una notable habilidad para atraer a gente del entorno de Fole hacia su causa. Esto implica una cierta contradicción, por cuanto supone admitir que el equipo que lidera el actual presidente local es bueno, ya que de él se están alimentando las filas rivales. No obstante, indica también que una campaña tan larga favorece al responsable portuario frente a un portavoz amenazado de desgaste.
Un proyecto consistente
El principal problema de Puertas reside, en este sentido, en dar coherencia a la amalgama de rostros y pareceres que está reuniendo a su alrededor. En otras palabras, de redondear un proyecto consistente capaz de cubrir por un igual a personas que proceden del ala cuiñista del partido y a militantes que en su día se alinearon con los independientes de José Luis Rivera , por citar dos ejemplos situados a considerable distancia política e ideológica. En esto Fole, que presenta como credenciales la labor realizada desde el Concello en los últimos ocho años y la mejora electoral experimentada por la gaviota vilagarciana, lleva ventaja. El reverso para sus intereses reside, claro está, en esas fugas y abandonos que tan caro pueden acabar costándole.
El horno, en definitiva, está que arde. Aunque todavía queda una constatación por relatar: la importancia que en su momento tuvo que a Tomás Fole se le hiciese elegir entre la presidencia del partido -o lo que es lo mismo, la candidatura a la alcaldía- y la de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía. Evidentemente, no existe ningún problema para que los dos cargos recaigan sobre una misma persona. Puertas asumirá ambas facetas si vence el 12 de junio, algo que Manuel Bouzas hizo ya en su día. El Puerto constituye un instrumento inestimable de influencia social y económica, lo que equivale a decir política, y de proyección personal sobre la sociedad vilagarciana. El mejor ejemplo de ello es Puertas, que lo está bordando en este campo. Fole lo comprendió y quiso dar el salto. El primer golpe, ahora lo verán incluso los más miopes, lo recibió cuando se le cerraron las puertas del muelle de Pasajeros en aras de una incompatibilidad que nunca lo fue.
Mientras, en la casa de enfrente, la socialista, hay quien se regocija pensando en los palos que se propinan los conservadores. Harán mal en dormirse en los laureles, porque el nivel de movilización que imprime esta campaña incrementará la potencia electoral de la gaviota a un año vista. Peligroso para el PSOE tanto si gana Fole como si el vencedor es Puertas.