A pesar de que los cambadeses llevan ya una semana disfrutando de su nueva y flamante biblioteca municipal, el equipo de gobierno no quiso desaprovechar la oportunidad de festejar una inauguración oficial de estas instalaciones. Por eso ayer el alcalde, Luis Aragunde , ejerció de anfitrión ante las numerosas autoridades que se acercaron a la antigua casa de los Fraga. A la cita no faltó nadie. Ni el presidente y vicepresidente de la Diputación, Rafael Louzán y José Juan Durán . Ni el delegado territorial de la Xunta y ex alcalde de la localidad, José Manuel Cores Tourís . Ni, por supuesto, la conselleira de Traballo, Beatriz Mato .
La comitiva oficial realizó, en primer lugar, un recorrido por las nuevas instalaciones que, por cierto, estaban llenas de pequeños estudiantes. Había un grupo realizando manualidades, otro jugando en los ordenadores y un tercero que estudiaba. Todos interrumpieron su labor para contestar a las preguntas de las autoridades, que se afanaban por saber sus nombres y su edad. Tímidamente, muchos, y con mucho desparpajo, algunos, contestaron a todas las cuestiones. La visita evitó entrar en la sala de estudio, donde los mayores se afanaban en sus quehaceres.
Como en toda inauguración que se precie, en la de la nueva biblioteca municipal no faltaron los discursos. Empezó el regidor, dando las gracias a todos los que hicieron posible estas instalaciones. Sus palabras se dirigieron al ahora delegado territorial, que en su día fue quien gestionó la adquisición de este inmueble. Aragunde quiso también agradecer la acogida que la nueva biblioteca está teniendo por parte de los vecinos, pues asegura que al Concello no paran de llegar felicitaciones. El segundo en intervenir fue el presidente de la Diputación, quien afirmó que los cambadeses pueden sentirse orgullosos de un proyecto de estas características. Y cerró las intervenciones la propia conselleira, quien destacó el impacto que le había causado la nueva biblioteca. Hasta tal punto que aseguró que la rehabilitación realizada en la casa de los Fraga era «o proxecto de arquitectura máis fermoso de todos os que vin». El alcalde le entregó, como recuerdo de su visita, un busto de Cabanillas.
Mato se acordó también de los mayores, a quienes volvió a prometer un centro de día. Un proyecto en el que su departamento está trabajando intensamente. Tras visitar la casa de los Fraga, la conselleira explicó que, ahora, tendrá un nuevo reto: hacer un centro de día «tan bonito e tan cheo de vida coma estas instalacións». Seguro que los cambadeses también quieren unas dependencias así para sus mayores.