Tengo complejo de Demiurgo. Me gustaría ser un creador. Tener la capacidad de colocar una carretera aquí, una autopista allá o un puente por acullá. Por eso me gustan los juegos de ciudades. Esos del ordenador en los que tienes que construir tu propia ciudad. Me vuelve loco tener la capacidad de diseñar. De decidir cómo y dónde se colocarán los edificios, los jardines, las fábricas, los puertos. Por eso desde que oí hablar por primera vez de la Ciudad Arousa, que fue leyendo al gran Julio Camba, no pude evitar soñar con ver esa idea hecha realidad. Con ver las dos orillas de la ría unidas entre sí. Dependientes de una sola Administración local, descentralizada pero única. Siempre he soñado con un gran puente colgante que una Vilagarcía con Ribeira. Uno de esos que se convierten en todo un símbolo. Es un sueño. Y usted dirá que sería mucho puente para una zona no tan importante en España. Y no diré que no es verdad este planteamiento. Pero yo seguiré soñando con ese puente. Que nos una con una comarca hermana como es Barbanza y que hoy más bien parece una hermanastra. Y una lejana. Por eso, que la Xunta hable por primera vez de esa Ciudad Arousa me hace confiar en que, quizás, con el tiempo, el sueño pueda hacerse realidad.