Los nuevos trabajos en las Torres de Oeste descubren un edificio de época romana
AROUSA
Los primeros avances del estudio arqueológico confirman que el conjunto amurallado sufrió en algún momento un gran incendio
20 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.A trece días vista de una nueva edición de la Romaría Vikinga, Catoira empieza a conocer un poco más de la enorme riqueza histórica que todavía esconden las entrañas de su mayor tesoro. Desde el 8 de julio, una docena de arqueólogos, topógrafos y restauradores de la firma Arqueoconsulting avanzan en la prospección e investigación más ambiciosa desarrollada en el recinto de las Torres de Oeste. Unos trabajos que se extenderán durante unos tres meses bajo el marco del proyecto de intervención que para la zona se ha elaborado con cargo al 1 por ciento cultural del Ministerio de Fomento. Compensación del Estado por las obras del AVE que atraviesan la localidad del Baixo Ulla y que incluyen además, con la colaboración minoritaria de Xunta y Concello en un presupuesto de 1,8 millones de euros, la construcción en el lugar de un centro de activación del patrimonio, el acondicionamiento de un escenario para la obra de teatro de la Romaría Vikinga, y la mejora de los paseos de acceso a las Torres.
«Todavía estamos empezando», apuntaba ayer Francisco Manuel Herves Raigoso. Pero el arqueólogo jefe de la intervención en el recinto de las Torres adelanta importantes hallazgos en estos diez primeros días de labores.
Con el objetivo de «ahondar en el conocimiento científico» del conjunto arqueológico catoirense, el equipo de Herves ha comenzado a trabajar en paralelo en dos zonas del antiguo recinto amurallado. Las dos torres más próximas a la ría, integradas en la parte original de la estructura defensiva medieval, y la Torre de Lugo, en el límite del nuevo perímetro surgido de una ampliación de la fortificación en el siglo XIII o XIV, tierra adentro. Y cerca de la Torres de Lugo, en el interior del conjunto, «encontramos la estructura de un edificio con las características formales y materiales de la época romana, en forma de ábside», informa el arqueólogo jefe. «Hemos hallado la cabecera, aún no hemos acabado de sacar la planta».
Herves explica que esta es la primera vez que se descubren restos romanos en el interior del recinto. «Sí han ido apareciendo en sus inmediaciones», sobre todo en el interior de la ría, recuerda el arqueólogo, que señala que dentro del conjunto de las Torres de Oeste lo que estaba constatado era la existencia de restos castrexos. Al menos desde las excavaciones de 1989 dirigidas por Juan Naveiro, la última gran intervención en el lugar hasta el día de hoy.
También en la Torre de Lugo «hemos hallado restos de empedrado de ocho metros de longitud, con una estructura muy consistente, que formaría parte de la Torre» y su diseño defensivo, así como muros circulares que podrían ser de época castrexa.
Las labores de investigación en la segunda zona de actuación en estas primeras jornadas de trabajos, la de las dos torres más próximas a la ría, han permitido descubrir que el muro que ha pervivido entre ambas edificaciones no es coetáneo a las mismas. «Hasta ahora se pensaba que era del conjunto central, pero es posterior, del siglo XVII o XVIII», sostiene Herves. Dicho muro va a ser reconstruido con materiales originales bajo supervisión del estudio del arquitecto César Portela, autor de las obras de equipamiento que completan el proyecto general para el lugar.
Estudios pasados aportaron indicios, pero no pruebas concluyentes, de un gran incendio en el recinto de As Torres. Las primeras jornadas de trabajo del equipo de Arqueoconsulting confirman que «hubo un incendio de grandes proporciones, con cremación en prácticamente todo el recinto». Al final de los trabajos Francisco Manuel Herves confía en haber descubierto el motivo y la época del suceso. Será tras proceder a más de 20 catas. Hasta ahora se han abierto cuatro.