El agua corrió ayer gozosa por las calles de Vilagarcía. La fiesta no dejó resquicio sin inundar en la capital arousana. Dadas las multitudes que se dieron el gran chapuzón en esta ciudad, es de suponer que hasta ella han acudido vecinos de todos los puntos de O Salnés, atraídos por una fiesta consolidada y segura de sí misma. Y es que es lo bueno de las fiestas: que invitan a saltar fronteras.
Al pueblo de al lado
Por cierto. Una que se dedicó a saltar fronteras entre ayuntamientos fue la concejala del gobierno local de O Grove Ayda Filgueira. La edila decidió el lunes tomarse un respiro de las tareas que lleva aparejado su cargo, y se dejó ver en Portonovo, donde se celebraba un concierto de Bertín Osborne. A la meca se la veía encantada, mezclada entre un público de lo más heterogéneo. Y al saberse descubierta por un ojo indiscreto, no dudó en sonreir de oreja a oreja para nuestra cámara.
Música en Cambados
Saltemos, de nuevo, fronteras. Y es que ayer se celebraba San Roque. Y por más que el de Vilagarcía sea el más bailarín de los santos, no es el único. Cambados también le rinde homenaje, aunque de una forma mucho más recogida, serena y religiosa. Mientras en Vilagarcía el agua saltaba desde las ventanas, en la villa del albariño el protagonismo era para los grupos de gaitas de Os Faíscas y Os Cruceiros. Y luego, a eso de la una de la tarde, en la plaza del Concello cambadés se hizo el silencio para escuchar el concierto ofrecido por la Banda de Música de Castrelo. Dirigida por José Bugallo Senra, la banda se empleó a fondo para deleitar a su público. Para lograr su objetivo tenían en esta ocasión la ayuda del cambadés Xaquín Xesteira, gaiteiro de Treixadura.
Cabezudos
Por la mañana, acompañando a las gaitas, salieron a las calles de Cambados los cabezudos y los papamoscas, personajes tradicionales de las fiestas del San Roque cambadés. Pese a haber sido en tiempos las figuras más esperadas por pequeños y mayores cada 16 de agosto, las figuras estuvieron a punto de caer en el olvido más profundo y definitivo. Afortunadamente, tras varios años desaparecidos, hace algunas ediciones la fiesta de San Roque recuperó a estos entrañables seres de cartón. Para alegría de todos.
Cuatro siglos
La de ayer fue una fiesta especial en Cambados. Y es que la cofradía de San Roque celebra en este 2011 su cuarto centenario, y esa es una edad más que respetable. Pese a la edad, la fiesta demostró estar en plena forma, y tras el paréntesis religioso de la tarde -con la misa y la procesión- tuvo lugar una verbena popular amenizada por las orquestas Latino y Calibre. La música, en la plaza del Concello, se prolongó hasta altas horas de la noche.