El alcalde de Pontevedra abre hoy con un saque de honor el derbi frente al Vilalonga, el equipo de su juventud, y en el que empezó su carrera Caco, el capitán granate
12 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El campo de San Pedro de Vilalonga enmarca esta tarde (17.30 horas) mucho más que un partido de Tercera División. Camino de sus respectivas bodas de platino, Vilalonga y Pontevedra se ven las caras por vez primera en la historia en una Liga de categoría nacional. Un hito entre clubes vecinos aderezado con la emotividad que da el contar en el menú con una de esas historias comunes de padre e hijo. La del alcalde de la ciudad del Lérez, Miguel Anxo Fernández Lores, y la de su hijo, Carlos Fernández Pedrós, Caco, capitán del conjunto granate. Ambos, unidos por un pasado de fondo celeste, el de la camiseta del equipo sanxenxino, cuya directiva ha querido homenajear al regidor poniendo en sus pies el saque de honor en tan destacada cita.
Ahí donde lo ven, el alcalde de Pontevedra lució durante tres años el número 1 del Vilalonga. En los años 1970, 71 y 72 él era el encargado de defender la portería del emblema de su parroquia natal en el Campeonato Rías Bajas, una especie de potente Primera Autonómica, acompañando a nombres todavía recordados en el lugar como Manuel Abal, Epifanio Campo, Vidal, Chichí o García Padín. Y por lo que cuentan los mayores, no le daba nada mal. Pero cuando se fue a Santiago a estudiar Medicina siguió el consejo de su padre. «Díxome que a cabeza había que respetala, e que a utilizase para o que de verdade era importante», rememora Lores. El tiempo acabaría haciendo justicia a su progenitor.
Miguel Anxo Fernández se recuerda como un portero vocacional, que se plantó bajo palos por convicción, no por descarte del entrenador de turno. «Sempre me gustou a portería. Daquela estaba moi delgado e penso que era máis alto -se ríe-». Y aunque no entra en lo bueno o malo que fue, madera debía de haber cuando años después, y ya con notables problemas de espalda, dejó impresionado a su hijo futbolista en un partido entre vástagos y progenitores del equipo cadete Juvenil de Lérez. «A verdade é que quedei sorprendido. Era áxil e valente. E iso que xa tiña mal a espalda». En esa misma pachanga el hijo se aprovechó del padre de mala manera, como no tiene empacho en recordar con guasa el propio Caco. «Metínlle un gol facéndolle falta. Nun saque de córner agarreino e marquei de cabeza. Mentres o resto dos pais protestaban, o meu ríase».
Con la familia paterna en Vilalonga, Caco evoca sus domingos de infancia entre Pasarón y San Pedro, sin saber que llegaría a defender los colores de ambos campos, ni que la vuelta a los orígenes familiares le serviría para conocer mejor el pasado deportivo de su padre.
«?A este metíalle 20 goles?»
«No meu derradeiro ano de xuvenil quixen cambiar o Juvenil de Lérez pola Seca, que militaba nunha categoría superior, pero o meu club non me deixou. O meu tío Roberto era entón presidente do Vilalonga, e díxome que podía adestrarme durante o verán co equipo mentres non atopaba destino, e gusteille ao adestrador, Luis Ochoa». Fue el inicio de una historia de seis años, con un ascenso a la Tercera y una fase de ascenso a la Segunda B antes de recalar en el Pontevedra.
«Mentres estiven no Vilalonga editaron un libro coa historia do club, e vin as primeiras fotos do meu pai de porteiro. Impresionaba. Tiñan unhas pintas raras, coas botas e os balóns de entón, e eses peiteados...» Y qué pensó de Lores. En confianza, «?A este metíalle eu 20 goles? -risotada-».
Pero Caco sabe que las apariencias suelen ser engañosas, y recupera una de las historias de juventud de su padre, de cuando con 15 años «unha vez partíu unha perna xogando, e o adestrador díxolle que non era nada. Foi andando con ela rota ata o hospital. Chegou medio chorando cunha dor terrible».
El capitán del Pontevedra sabe que tiene en su padre un fiel aficionado desde que era chiquito, pero también al más acerado crítico. Ayer no sabía aún si se sentaría a ver con él el derbi, en el que no podrá jugar por una lesión muscular. Y «dáme moitísima pena», porque el suyo es un corazón celeste y grana.
A la izquierda aparece la ficha federativa de Miguel Anxo Fernández Lores en su última temporada como portero del Vilalonga antes de colgar los guantes. Arriba, el alcalde de Pontevedra recordando viejos tiempos en un partido contra la droga celebrado en 1999 en Portonovo -Fotografía: Capotillo-. Y al lado de estas líneas, Carlos Fernández Pedrós, «Caco», el capitán del Pontevedra que hoy se pierde el partido por lesión -Fotografía: Luisga-