El vocalista y el bandoneonista de Malevaje ofrecen mañana en El Náutico un concierto que definen como de «tango jondo»
28 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.? Antonio Bartrina fundó hace 28 años Malevaje, el grupo que reinventó el tango en España. Ahora se presenta junto al bandoneonista Ariel Hernández en un concierto en el que desnudan a los clásicos del género de todos sus adornos musicales para presentar solo la esencia vital del tango. «Con toda su crudeza y con toda la profundidad de su alma», dice.
-«Tango jondo» han titulado su disco y esta serie de conciertos. ¿Por qué?
-Porque interpretamos el tango de una forma cruda, descarnada y muy intensa. Como hacen los cantaores de flamenco.
-¿De alguna forma, supone una vuelta a los orígenes del tango?
-Sí y no. Sí, porque es cierto que desnudamos el tango para dejarlo en su esencia. Y no, porque en sus orígenes el tango era solo instrumental. Carlos Gardel fue el primero en cantar un tango.
-¿Ha descubierto reacciones por parte del público que no haya percibido en su trayectoria con Malevaje?
-Sí, sí, claro. Esto es como si le lanzarás una flecha a la gente directa al corazón. Es muy cercano, muy íntimo. Entonces, claro, la respuesta es otra. Se crean unos silencios impresionantes, de esos que te sobrecogen.
-¿Qué repertorio realizan?
-Metemos algún tema de Malevaje, pero sobre todo tiramos de los clásicos. Y, después, siempre le ofrezco al público la posibilidad de que nos pida alguna canción que quiera que le cantemos.
-La iconografía asocia a este tipo de conciertos con poca luz y mucho humo. ¿Cómo lleva lo de la ley antitabaco?
-Es cierto (se ríe). Aunque yo ahora ya no fumo, echo mucho de menos el humo en los locales de conciertos. Es más, cuando veo a alguien que está fumando le pido que me eche el humo.
-A usted, que fue un renovador del tango, aunque desde una vertiente más roquera, ¿qué le parecen esos proyectos que asocian al género con la electrónica?
-Yo no soy muy partidario de fusionar por fusionar. Soy de los que pienso que en la fusión no vale todo. Pero experimentos como Tango Project sí que me gustan porque me parecen que abren nuevos caminos al género. Ahora, vamos a ver donde desemboca eso.
-Gardel decía que 20 años no son nada. Usted lleva 28 con Malevaje. ¿Son o no son?
-Sí, claro que es tiempo. Aunque no seré yo quien le quite la razón. Al final, todos lo caminos conducen a Gardel.