El Laboratorio N reúne a músicos de diferentes bandas para improvisar sobre las tablas de este templo musical
09 ago 2012 . Actualizado a las 06:46 h.El Náutico de San Vicente puede presumir de cartel, entre otras cosas, porque se atrevió a retorcer un famoso dicho hostelero hasta llegar a su fórmula mágica: el músico siempre tiene la razón. No es una frase baladí, sino el jugo de una filosofía que se ha ido perfeccionando año tras año. Subirse al escenario y mirar hacia la derecha es suficiente para comprender parte de la doctrina. Porque en el Náutico, quienes disfrutan de las vistas al Atlántico son los músicos, no los clientes.
Con estos mantras mañaneros, no extraña que el gremio musical se agolpe en la playa de A Barrosa para ejercer en su templo favorito. Y ese es el espíritu del Laboratorio N, un taller donde se fabrica música en directo, en base a la improvisación y al mestizaje entre bandas de reconocido prestigio.
Desde ayer y hasta el sábado, el escenario irá probando diferentes alineaciones que se alimentan de grupos como Cornelius, Aló Django o los mexicanos Mighty Calacas.
«É unha especie de convivencia entre músicos, que serve para facer unha paréntese na programación oficial do bar», señala Antonio Casado, guitarrista del combo arousano Cornelius. En la iniciativa participarán cerca de veinte músicos, entre los que destacan el ourensano Dani Domínguez (para curiosos del rock, hijo del cantante de Los Suaves), que lleva una meteórica carrera como baterista; el prestigioso armonicista Marcos Coll (Los Reyes del K.O.), que viene acompañado por sus secuaces mexicanos; o Jeff Espinoza, cantante de Red House.
La representación galaica se completará con Soul Jacket, que estarán haciendo versiones de soul. Y, otro gran esperado, Andrés Suárez, un cantautor que está respaldado por la banda que acompañaba al fallecido Antonio Vega, otro de los asiduos a este rincón de San Vicente.
«E todo isto derivará en sabe dios qué», resume Casado. La pléyade musical tiene al alcance de la mano la inspiradora brisa atlántica, por lo que la experiencia promete no dejar indiferente a nadie. Además, de gratis. Eso sí, no osen llevarle la contraria a los músicos.